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(IVÁN): EN SÁBADO: ISRAEL ANTIGUO SÉ PURIFICÓ PARA VER AL SEÑOR EN EL TERCER DIA:
(trop ancien pour répondre)
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2017-05-13 05:51:42 UTC
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Sábado, 13 de Mayo, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

(En éste Día de las Madres: les deseamos a todas nuestras familias que lo disfruten con mucho amor de nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, porque el amor de nuestros padres y madres ha sido para levantar su santo nombre fuego sobre todo lo alto del altar de su amor eterno por amor nosotros, sus hijos. Por ello, es que escrito está en sus Diez Mandamientos, al llamarnos a amar a nuestros padres y madres para que nuestros días sean alargados en la tierra y en el cielo con ricas bendiciones de cada día para recibir a todos sus hijos e hijas que los envía sin cesar por toda la tierra. Le he preguntado a mi Padre celestial a donde está mi madre, y el me respondió, asegurándome, de que ella está con él, en su gloria celestial; él me dijo con sus palabras claras y audibles: Ella está aquí conmigo.

Nosotros recordamos el Día de 5 de Mayo, la Independencia de todo Méjico del yugo de España, orando a nuestro Padre celestial por el bienestar de cada día de todas sus familias y de sus hijos e hijas por nacer en un Méjico glorioso y eterno, por la abundante gracia de nuestro Señor Jesucristo y las riquezas interminables de su Espíritu Santo. ¡Amén!)

EN SABADO ISRAEL ANTIGUO SÉ PURIFICÓ PARA VER AL SEÑOR EN EL TERCER DIA:

Nuestro Padre celestial le dijo a Moisés: Desciende a tu pueblo de Israel y purifícalos: porque estoy listo para visitarlos para caminar en medio de ellos. Yo descenderé del reino de los cielos sobre el monte Sinaí, para que el pueblo me vea al descender, pero tienen que estar lavados y purificados (éste es el bautismo para salvación). Tú tienes que poner límites (barreras) alrededor del monte, porque nadie está permitido a que suba a ver al SEÑOR. Quienquiera que desobedezca, morirá, porque yo descenderé y arremeteré hasta derramar su sangre a tierra por espada o dardo.

Instantáneamente, Moisés obedeció a nuestro Padre celestial para descender hacia los israelíes y empezó a limpiarlos, bautizándolos en agua, para que sean purificados al momento de su descenso sobre el monte Sinaí y con toda su santidad perfecta y redentora de toda alma viviente del hombre. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba descansar con el altar de Abraham e Isaac sobre el monte Sinaí, ardiendo apasionadamente con la antorcha antigua, llevando su santo nombre fuego junto con su horno de su grande gracia, de su grande misericordia, de su grande verdad y de su grande justicia divina, porque él estaba listo para recibirlos con su grande amor: bendiciéndolos.

Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hombre, mujer, niño y niña de la casa de Israel purificado, lavado y limpio completamente, incluyendo sus ropas y hasta sus hogares, es decir, todo lo que poseían tenia que estar limpio: porque él estaba a punto de descender sobre ellos, visitándolos así como su Dios vivo del cielo y llenó del perfecto amor eterno. Además, el único que realmente podía limpiar a cada tribu de la casa de Israel, era Moisés, porque él ya había sido bautizado al ascender al monte Sinaí, para ver al SEÑOR en persona: y éste fue su Hijo Jesucristo envuelto en el fuego de su nombre santo junto con el horno de su gracia, misericordia, verdad y de justicia divina.

Sin duda, Moisés fue el único que podía descender del monte para instruir a los israelíes de cómo tenían que lavarse con agua junto con todas sus ropas, porque ellos tenían que estar purificados, limpios y sin contaminación alguna: ya que nuestro Padre celestial se alistaba para visitarlos así como jamás lo había hecho con ninguna gente o nación en la tierra. Entonces, una vez que ellos ya habían sido lavados junto todas sus pertenencias, entonces luego tenían que acercarse al pie del monte Sinaí, para estar allí sin traspasar la barrera que Moisés había puesto, porque nuestro Padre celestial no estaba listo para permitir a nadie a subir el monte a ver al SEÑOR, incluyendo a los animales descarriados, por ejemplo.

Por eso, es que cualquiera que intentaba subir al monte santo, incluyendo animales perdidos, entonces nuestro Padre celestial estaba listo para descender y arremeter en contra de ellos, porque la sangre tenia que ser derramada del ofensor para que nadie vuelva a intentar a subir el monte: puesto que el monte Sinaí había sido santificado grandemente por el mismo SEÑOR. Ya que, nuestro Padre celestial había descendido del cielo con el altar de Abraham e Isaac llenó de su santo nombre fuego junto con su horno de gracia asombrosa, porque el tiempo se había cumplido para hacerlo conocer con sus poderes salvadores a Israel y a las naciones, y así alistarlo para el derramamiento de la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo.

Sin embargo, para que esto sea posible todos en Israel tenían que comprender la importancia de ser purificados, lavados y vivir sin manchas, porque nuestro Padre celestial estaba listo para caminar entre ellos junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo para abrir el camino que lleve a sus hijos a vivir con él en su perfecto amor, en Canaán. Ya que, nuestro Padre celestial enriquecía a Israel con sus siete años de riquezas constantes, de acuerdo al convenio establecido con Abraham y el vientre estéril de Sarah, para que su Hijo amado nazca como Isaac: por ende sus hijos de seguro nacerían en cada generación, aprendiendo a vivir en su familia de amor y listos para alabar su santo nombre, perpetuamente.

Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba a todos en Israel que sigan fielmente sus rituales de purificación para ambos hombres y mujeres, porque tenían que limpiarse de todo tipo de contaminación que los hacia impuros y que los restringía a acercarse a las cosas santas de Israel, para que él pueda moverse finalmente entre ellos y sin el problema del pecado. Por eso, es que era importante para nuestro Padre celestial de establecer el Sábado, en donde él se juntaría con todos ellos alrededor de su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, para él mismo purificarlos, limpiarlos y lavarlos y así se acerquen con libertad a sus cosas santas en Israel, y del tabernáculo de reunión.

Los hombres, por ejemplo, tenían que limpiarse y purificarse de todo flujo natural de sus cuerpos que los contaminarían instantáneamente, por ende, ellos tenían que lavarse con agua y así mantenerse alejados de todo que los contaminaba primeramente y hasta la noche, para que sean limpios de toda contaminación en la presencia de nuestro Padre celestial, en el cielo. Y con las mujeres era la misma situación, es decir, de que si la mujer iba a tener su periodo, entonces ella tenia que tener cuidado de no acercarse a las cosas santas de Israel como el tabernáculo de reunión y los sacrificios junto con las ofrendas que eran ofrecidas regularmente a la entrada del mismo, para que nada se contaminase.

Estos eran rituales muy importantes de purificación, lavamiento y santificación que cada hombre, mujer, niño y niña de Israel tenia que seguir, de acuerdo de lo que nuestro Padre celestial había especificado a Moisés, para que se purifiquen cada día de toda contaminación sin contaminar las cosas santas de Israel, para que el Padre no se enoje con ellos. Cada uno de ellos tenia que traer al sacerdote levítico obrando, a la entrada del tabernáculo, sus animales de sacrificios que habían ofrecido al Padre que está en el cielo, para que sean lavados de toda impureza: porque si ellos no se lavaban de sus contaminaciones, entonces cuando nuestro Padre celestial visitaba el campo israelí instantáneamente podían morir, por sus impurezas cotidianas.

Ciertamente, que esto era un gran problema que los israelíes tenían de tiempo en tiempo, porque ellos mismos de pronto se olvidaban de los rituales que tenían que seguir y ejecutarlos fielmente con los levitas sacerdotes obrando en el tabernáculo, que cuando el Padre bajaba al campo israelí, entonces ellos morían: porque estaban descuidados y por tanto ceremonialmente impuros. Por eso, es que nuestro Padre celestial estableció el Sábado con los israelitas, para que siempre tengan continuamente sus lavamientos y purificaciones de todo lo que los contaminaban, para que no sigan contaminados de que si el Padre estaba por descender con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, entonces no morirían súbitamente en sus contaminaciones y pecados.

Por ende, el lavamiento de ellos en agua junto con el lavamiento de todas las cosas que le pertenecían y que los podía contaminar ante nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, era mandatario lavarse, entonces todos ellos tenían que lavarse hasta que eran purificados completamente ante el sacerdote levítico y nuestro Padre que está en el cielo. Ahora, cuando nuestro Padre celestial le dijo a Moisés que descendiera del monte Sinaí para purificarlos, santificarlos y lavarlos a todos los israelitas, entonces esto significó de que tenían que bautizarse en agua, invocando su santo nombre fuego que él mismo ya les había dado, para que Israel escapase del cautiverio egipcio bañándose en el mar Rojo, y así no mueran.

Nuestro Padre celestial tomó a Israel del cautiverio egipcio, dándoles su santo nombre fuego primeramente, porque esto fue algo que él jamás había hecho con los ángeles del cielo ni menos con los pecadores de la tierra, y cuando él se lo entregó a Moisés entonces fue para que todos se lavasen de sus impurezas, invocándolo constantemente a través de sus vidas. Por eso, es que lo primero que nuestro Padre celestial hizo con Moisés e Israel después de haberlos liberado del cautiverio egipcio, invocando su santo nombre fuego y con todos los poderes de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, fue realmente para llevarlos directamente al mar Rojo, porque necesitaban purificarse de todo mal y así servirle en su santidad divina, siempre.

Además, esto fue algo que nuestro Padre celestial solamente tenia que hacer una vez con Israel, porque ya sumergidos juntos en las aguas, entonces, por la santidad de su santo nombre fuego y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, milagrosamente eran separados de la carne pecadora, recibiendo así la carne sagrada sirviendo siempre a su santo nombre sobre su altar antiguo. Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba que Israel abandonara todos los pecados acumulados como enfermedades, virus, pobreza, aflicciones, heridas y muertes de las familias de las naciones, en el fondo del mar, por los poderes asombrosos de su santo nombre fuego, entonces todo esto fue hecho porque lo iban a servir por siempre en la carne sagrada, sobre el altar del amor prehistórico.

Ya que, Israel iba a morir en la carne pecadora y en cautiverio, porque el Faraón había determinado ya de que estaban creciendo muy rápido y de que seguirían creciendo cada vez más en los días venideros y, entonces, el peligro estaba en que si el enemigo les atacaba inmediatamente los israelitas escaparían, aliándose al invasor para nunca más regresar a Egipto. Por ende, el Faraón había decidido que los israelitas tenían que empezar a morir, porque él mismo les ordenó a las parteras que maten a sus niños bebes, para que Israel no crezca como lo estaba haciendo, y así parar la amenaza que ellos podían ver que se les venia en los años venideros y el peligro de la existencia de Egipto.

Éstas acciones de Faraón y de sus oficiales no solamente eran una constante amenaza para Israel como cautivos en Egipto, por cuatrocientos años, pero igualmente era una constante amenaza para nuestro Padre celestial, su único Hijo y el Espíritu Santo, porque veían claramente de que su santo nombre fuego quizás no volaría sobre el mundo entero, si el Faraón lograba su objetivo. Aquí, es cuando nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, dijeron: Nosotros tenemos que descender sobre el monte Sinaí con el altar del amor prehistórico de Abraham e Isaac que tiene el fuego encendido del sacrificio continuo y de cada día, para que sea finalmente visible sobre la tierra: y así nuestro nombre bendito reine sobre todas las naciones.

Puesto que, esto fue la venida de nuestro Padre celestial, su Hijo y su Espíritu sobre el monte Sinaí para que todo Israel los vea, porque él los estaba visitando con su perfecta santidad así como jamás había visitado a nadie en la tierra, a familia o nación así como lo hizo con Israel, pero tenían que estar santificados, purificados y bautizados. Dado que, nuestro Padre celestial necesitaba caminar entre ellos junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, porque él tenia que visitar a la gente de que él mismo le había dado vida, por el Espíritu Santo, del vientre estéril de Sarah, cuando Isaac nació primeramente como hijo único de Abraham, para establecer su amor prehistórico sobre su altar, perpetuamente.

Nuestro Padre celestial, definitivamente, tenia que visitar a cada hombre, mujer, niño y niña que divinamente él iba a vivir con ellos, porque ellos eran los que habían acumulado los pecados, aflicciones, heridas y muertes de todas las familias de las naciones, por ende, eran los únicos listos a levantar su santo nombre fuego sobre el mundo entero, conquistándolo, para siempre. Visto que, nuestro Padre celestial sabia de que ellos se encontrarían con Satanás en el desierto como el cordero de oro, emergiendo del horno de Aarón al tirar en él el oro de las joyas recibidas de los egipcios, la noche que escaparon de la cautividad, para descender finalmente al Valle de los huesos secos, y con todos sus cuerpos hechos polvo.

Porque Job dijo una vez: Yo sé que mi Redentor vive y que en el día ultimo, él se levantara sobre el polvo, y éste es nuestro Señor Jesucristo clavado al polvo de la casa antigua de Israel, que realmente es el madero, que descendió al Valle de los huesos secos, para ser levantados al tercer día con el santo nombre fuego. Ésta es la salvación gloriosa que nuestro Padre celestial había planteado para Israel que la poseyese algún día, porque su Hijo Jesucristo junto con su santo nombre fuego, clavado al madero sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo, finalmente terminaría con el pecado del mundo entero en un solo día, al derramar su sangre reparadora sobre cada uno de ellos.

Éste es el Viernes que nuestro Padre celestial esperaba ver en la tierra, porque en éste día él mismo finalmente levantaría a su Hijo Jesucristo sobre el monte Sión, cargando con el madero sobre sus hombros, en donde seria clavado junto con su santo nombre fuego, para quemar la grosura de su cuerpo, y así derramar su sangre reparadora sobre su altar. Ésta es la salvación que Israel jamás podía alcanzar ni menos cumplir cabalmente, porque el sacerdote levítico una vez al año podía entrar en el Lugar Santo de los Santos, del tabernáculo de reunión al derramar y salpicar de su sangre sacrificada sobre la cortina que se abre para entrar a la presencia del Padre celestial, y ser rechazado, siempre.

Porque no importo nunca cuan santos los sacerdotes levíticos eran con sus rituales de sacrificios y de las sangres salpicándola siete veces sobre la cortina que separaba los lugares santos del Lugar Santísimo, que nuestro Padre celestial rara vez era satisfecho, que simplemente acababa con sus vidas en su presencia, porque fallaban en presentar la santidad perfecta necesaria para levantar a Israel. Por ende, a través de los años Israel dio vida a muchos sacerdotes levitas que entrarían al Lugar Santo de los Santos, del tabernáculo de reunión junto con sus lavamientos, purificaciones, libaciones y santificaciones que finalmente terminaban rechazados por nuestro Padre, porque ellos jamás podían presentar en el Lugar Santísimo la santidad perfecta para perdón, sanidad, prosperidad y salvación de todo Israel.

Y los levíticos sacerdotes trabajando con el sumo sacerdote tenían que mantenerse afuera del tabernáculo de reunión, y nadie podía entrar en el Lugar Más Santo, porque únicamente el sumo sacerdote del año en curso podía entrar en él, solamente para morir y ser jalado hacia fuera con una soga amarrada a su cintura: por falta de santidad todo Israel era rechazado. Históricamente, Israel perdió muchos sumos sacerdotes en el Lugar Más Santo, porque nuestro Padre celestial no pudo ser satisfecho por sus rituales y derramamientos de sangres sobre la cortina separando los lugares santos del Santísimo: porque la sangre nunca fue la de su único Hijo Jesucristo que rompería la cortina y así hacer su santa presencia posible para redimir a Israel, perpetuamente.

En otras palabras, solamente su Hijo Jesucristo podía entrar en el Lugar Más Santo al derramar su sangre reparadora sobre el madero del Israel antiguo que yacía en el Valle de los huesos secos: Esperando por el Hijo de Dios que descendiese a salvarlos como hijos legítimos y sumo sacerdotes eternos de su santo nombre fuego de su altar del amor eterno. Es decir, de que nuestro Padre celestial después de haber visto muchos sumos sacerdotes levitas entrando en su presencia santísima, del tabernáculo de reunión, y sin poder tirar de la cortina de los lugares santos separándolos del Lugar Santísimo, entonces él fue satisfecho con su Hijo Jesucristo, porque su sangre santísima fue perfecta y aceptable para salvación de todos sus hijos, finalmente.

Éste fue un Viernes muy feliz que nuestro Padre celestial jamás había vivido en la tierra, porque fue su Viernes Santo en que él finalmente recibió en el Lugar Más Santo el sumo sacerdote perfecto con su misma sangre santísima y llena de su santo nombre fuego, matando el pecado del mundo entero en un día, para salvación universal de todo creyente. Aquí es, cuando únicamente un verdadero y glorioso sumo sacerdote nacido de la hija virgen del Rey David, y bañado en su misma sangre santísima, hizo que el santo nombre fuego del Padre fuese recibido por los cielos de Israel haciendo que la noche se tornase en un día brillante mundialmente, pero también ascendió el monte santo: estableciéndolo en perfecta santidad salvadora.

Ésta es la salvación que nadie en Israel y en las naciones podía jamás conquistar, porque todo sumo sacerdote levítico entrando en el Lugar Más Santo, del tabernáculo de reunión, siempre fueron los equivocados, sin santidad, sin amor, sin perfección, falsos, injustos y probablemente ya muertos, porque nuestro Padre celestial los rechazaba siempre hasta que su Hijo Jesucristo entró con grandes victorias. Es decir, de que cuando su Hijo Jesucristo fue clavado al madero del Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos, entonces el santo nombre fuego de nuestro Padre celestial, que es el Rey de los Judíos, empezó a derretir la grosura de todo su cuerpo y derramó su sangre reparadora sobre él altar: complaciendo así toda verdad y justicia, perpetuamente.
Aquí es, cuando nuestro Señor Jesucristo exclamó en el Lugar Santísimo, diciendo: Padre, perdónalos porque no saben lo que han hecho; y nuestro Padre celestial instantáneamente oyó su oración para perdonarlos, aceptándola, porque todos sus pecados y los del mundo entero habían sido removidos para jamás volverlos a ver en los israelitas yaciendo en el Valle de los huesos secos, para siempre. Y aquí es, en donde nuestro Padre celestial le dijo a su único Hijo: Yo he oído tu oración y la he aceptado, perdonando a Israel, pues, ahora tú tienes que descender y purificarlos, lavándolos hasta que sean limpios, porque en tres días verán al SEÑOR: todos vestidos en tu cuerpo glorificado como hijos del Altísimo y sacerdotes del santo nombre fuego.

Ahora, éste es el Viernes cuando nuestro Señor Jesucristo derramó toda su sangre santísima junto con la gordura derretida por su santo nombre fuego, clavado al madero sobre su cabeza, para que al atardecer del Viernes, entrando a la noche él había ya descendido al Valle de los huesos secos para purificarlos, santificarlos y limpiarlos a todos los israelitas de sus pecados. Éste es el Sábado después del Viernes Santo, en donde nuestro Señor Jesucristo cumplió con toda salvación junto con su Espíritu Santo y nuestro Padre, para que Israel bañado en su sangre reparadora entonces renazca como hijos de Dios y sumo sacerdotes a su santo nombre fuego sobre el altar del amor eterno en Israel, para que las naciones vivan redimidas, finalmente.

Ésta es la salvación que nuestro Padre celestial ya le había entregado a cada uno de todas las familias de las naciones, para ser perdonados, y así vivan reconciliados con él, con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, porque al tú ser bautizado en agua, invocando su santo nombre fuego, entonces serás bañado en su sangre santísima que te salva. Por cierto, tú te sentirás que has sido purificado de todos tus pecados y maldades, que te estaban haciendo daño, de una manera un otra: Porque cuando eres bañado en su sangre reparadora entonces tú recibirás la misma liberación que los israelitas antiguos recibieron en el Valle de los huesos secos, amparándote: porque ahora serás su hijo legitimo, sacerdote y templo santísimo.

Ya que, nuestro Padre celestial tiene cosas maravillosas que hacer contigo, tus amados y hasta tus amistades igualmente, porque él necesita incrementar la gloria de su santo nombre fuego mientras tú aún vivas tu vida normal en esta tierra: puesto que, al tú ser bautizado en agua entonces tu alma viviente habrá renacido en su Reino de amor y de riquezas cotidianas. Nuestro Padre celestial trabajara con sus manos santísimas contigo, porque ahora tú le habrás dado mucho espacio para hacer maravillas que él siempre deseó hacer en tu vida y que solamente las puede hacer desde su altar del amor prehistórico, porque tú inicialmente naciste de su imagen, pero ahora, tú estarás bañado en su sangre santísima y renacido para su reino, perpetuamente.

Tú estarás liberado así como lo fueron los israelitas del Valle de los huesos secos en aquel Viernes Santo y su atardecer eterno, en que empezó todo Sábado mundialmente que su Hijo Jesucristo fue enviado por nuestro Padre celestial para purificar todas las familias hebreas completamente del pecado, bañados en su sangre reparadora, para que asciendan en el tercer día, perpetuamente justificados. Ésta es la sangre reparadora que nuestro Padre celestial siempre estuvo buscando en cada sumo sacerdote levita que entraba en el Lugar Más Santo, para él poder destruir el pecado de todas las familias de las naciones en un solo día, pero falló siempre en encontrarla y hasta que su Hijo entró en su presencia con su semilla llena de santidad redentora.

Por eso, es que cada levita sacerdote siempre fue rechazado por nuestro Padre celestial cuando entraba en el Lugar Más Santo, porque él continuamente estaba buscando ver a su Hijo Jesucristo llevando los pecados del mundo entero junto con su sangre reparadora y llena de su semilla y de perfecta santidad redentora, para destruir todo pecado de un sólo golpe, perpetuamente. Aquí, tú vivirás tu vida como la que nuestro Padre celestial ya te ha entregado por su Hijo Jesucristo y con sus victorias sobre todo mal, y con muchas victorias celestiales otorgadas únicamente a él, porque él conquistó toda perfección salvadora con su sangre reparadora sobre el altar del amor eterno: y para recibirlo todo del cielo, entonces tú tienes que ser bautizado.

Puesto que, éste es el único camino en donde tú renacerás de la imagen del Padre, de donde inicialmente tú empezaste a vivir tu vida en el mundo, porque al tú ser bautizado, entonces tú habrás renacido del agua y del Espíritu Santo al invocar su santo nombre fuego y haciéndote así la persona que siempre deberías haber sido, cada día enriquecido. Ciertamente, nuestro Padre celestial no solamente envió a su Hijo Jesucristo a vivir la vida perfecta de cada hombre, mujer, niño y niña de todo Israel pero igualmente de las familias de las naciones, porque ésta es la vida que nuestro Padre celestial siempre quiso ver en cada uno de sus hijos, cumpliendo con sus Diez Mandamientos y victorias sobre todo mal, perpetuamente.

¿Y cómo nuestro Señor Jesucristo?, tú preguntaras, ¿pudo cumplir todos los mandamientos de nuestro Padre celestial y cada palabra bendita de su boca de toda la eternidad, para que todo hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones puedan ser aceptos ante él en el Lugar Más Santo, en el cielo? La respuesta es que nuestro Señor Jesucristo antes de empezar a servir a nuestro Padre celestial junto con su Espíritu Santo en Israel, entonces él se acercó a Juan el Bautista, porque había nacido específicamente no solamente para bautizarlo a él en el río Jordán pero igualmente a todos aquellos yaciendo en el Valle de los huesos secos, para levantarlos del mal eterno.

Puesto que, nuestro Señor Jesucristo no necesitaba ser bautizado por nadie, pero él lo hizo por el Israel antiguo yaciendo en el Valle de muerte, para que sean bautizados en agua y en el Espíritu Santo y así regresen a Israel pronto: porque están llamados a servir a Dios sobre el monte santo por mil años y conquistar a las naciones, finalmente. Es decir, de que lo que se había convertido en ceniza y huesos secos en el Valle de los huesos secos, con toda la casa de Israel, entonces nuestro Padre celestial envió a su Hijo Jesucristo bañado en su sangre reparadora en aquel Viernes Santo y anocheciendo que empezaba el Sábado para purificarlos, para gloria de su santo nombre fuego, para siempre.

Visto que, únicamente la carne sagrada del Israel antiguo que sea había convertido en polvo y en árboles en la tierra de Canaán, entonces podía ser el madero, en donde su santo nombre fuego podía ser clavado a él con su Hijo Jesucristo victorioso eternamente sobre Satanás y la muerte, por su sangre santísima regada a tierra, para purificación de todo creyente. Ésta salvación es única y aceptable no solamente de todo levita entrando una vez al año con sus animales sacrificados y salpicando la sangre sobre la cortina que separaba los lugares santos del Santísimo, porque su misma semilla santísima no estaba en ellos: y sólo hasta que su Hijo Jesucristo bañado en su semilla santa entonces entró para que todos sean aceptados, perpetuamente.

Aquí es, cuando nuestro Padre celestial fue finalmente satisfecho con el sumo sacerdote de Israel, porque todos ellos antes de su Hijo Jesucristo fallaron en satisfacerlo con la sangre salpicada sobre su cortina y el Lugar Más Santo, pero cuando Yeshua su Hijo entró entonces lo hizo con su sangre santísima sobre todo israelí yaciendo en el Valle de los huesos secos. Por consiguiente, su único Hijo pudo entrar en el Lugar Más Santo con cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo en el Valle de los huesos secos, porque él estaba clavado a sus carnes, el madero, que llevaba los pecados del mundo entero para destruirlos en un día y, entonces, bañados en su sangre santísima fueron perdonados para regresar a casa pronto.

Por ende, pronto cada uno de ellos regresara a Canaán, en donde quitaran todo rastro de todo ídolo de adoración, porque nuestro Padre celestial les pondrá un corazón nuevo en sus pechos y junto con un Espíritu Noble que le servirán a él sobre su altar del amor prehistórico como sus hijos legítimos y sacerdotes a su santo nombre fuego. Ciertamente, fue importante para nuestro Señor Jesucristo ascender el monte santo con el madero sobre sus hombros, cargando con la carne del convenio de la casa de Israel junto con todo pecado de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, para que él los borre eternamente con su sangre reparadora, sobre su altar del amor eterno.

Visto que, por éste día nuestro Padre celestial esperó por cada uno de todo Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos a que entre en su santa presencia del Lugar Más Santo y sólo bañado en la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo que destruye todo mal, para que sean todos aceptos como sus hijos legítimos en el cielo. Éste es el día en que nuestro Señor Jesucristo se paró en el Lugar Más Santo, con la carne del convenio de cada hombre, mujer, niño y niña del Israel antiguo, para que sean aceptados por el Padre celestial como santos y gloriosos en su presencia santísima únicamente para retener el privilegio de ser bendecidos cada día con riquezas y bendiciones inagotables.

Ciertamente, éste es el Viernes atardeciendo que recibió el Sábado en que todo Israel antiguo entró con su Hijo Jesucristo clavado a sus carnes del convenio, el madero, llevando el santo nombre fuego y con la sangre reparadora salpicada sobre el Lugar Santísimo, para que nuestro Padre celestial jamás los rechace así como lo hizo con los sumos sacerdotes levitas del pasado. Además, desde estos tres días gloriosos, cuando nuestro Señor Jesucristo entró con todo el Valle de los huesos secos, en el Lugar Más Santo, bañado con su misma sangre santísima salpicada sobre el madero, entonces, éste lugar de desesperación, de destrucción y de perdición, vino a ser tan santo como él mismo Lugar Santísimo ante nuestro Padre y sus naciones de ángeles.

Éste es el día en que nuestro Padre celestial le dijo a su Hijo Jesucristo: Yo ya no veo pecado en la carne de los israelitas antiguos yaciendo en el Valle de los huesos secos, por tanto, ahora mismo desciende a purificar sus almas vivientes, porque son mis hijos legítimos y sacerdotes eternos a mi santo nombre fuego sobre mi altar del amor. Por eso, es que cada Sábado nuestro Padre celestial no ve el pecado de Israel, aunque lo tienen, porque en éste día nuestro Señor Jesucristo entró en el Lugar Más Santo, bañado con sus hermanos y hermanas en su misma sangre bendita que borra todo pecado, además destruyó el reino de Satanás y de la muerte, perpetuamente, para santificarlos con salvación interminable.

En éste día, nuestro Señor Jesucristo solamente ve a su único Hijo como su sumo sacerdote ministrando para el bienestar de sus hermanos y hermanas, para que todos ellos sean santificados y así los hijos de La Nueva Jerusalén celestial, en donde el amor, la verdad, y la justicia prevalecen en todos ellos, renacidos del bautismo en agua y del Espíritu Santo. Por cierto, con Moisés nadie de toda la casa de Israel podía jamás ascender el monte santo para ver al SEÑOR así como él mismo lo podía ver en su gloria eternal, porque él estaba bautizado por los fuegos del altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con el Espíritu Santo, (pero con su Hijo Jesucristo sí pudieron, finalmente).

Nuestro Padre celestial le ordenó a Moisés a que purifique a los israelitas, lavándolos con agua, pero únicamente podían acercarse hasta el pie del monte Sinaí, sin intentar de ascenderlo para ver al SEÑOR: porque con Moisés y los sumos sacerdotes levíticos de cada año en el Lugar Santísimo siempre fallaban en complacer toda verdad y justicia, para reconciliación eterna con Dios. No obstante, con su Hijo Jesucristo clavado al madero y su sangre reparadora regada a tierra con su gordura derretida de todo su cuerpo interior, porque el santo nombre fuego lo quemó completamente, entonces él pudo entrar en el Lugar Más Santo con toda la casa de Israel, para ser aceptados como hijos legítimos del Altísimo en el cielo, para siempre.

Por eso, es que en nuestros días tú también puedes entrar en el Lugar Santísimo del reino angelical, porque nuestro Señor Jesucristo ya derramó su sangre reparadora, clavado al madero del Israel antiguo que yacía en el Valle de los huesos secos, para que tus pecados, enfermedades, virus, heridas, pobreza, problemas y muertes sean destruidos instantáneamente y seas su hijo, eternamente enriquecido. Y es sobre su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con el Espíritu Santo, en donde nuestro Padre celestial te recibirá al ser tú bautizado en agua, invocando su santo nombre fuego, a su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo, para que vivas enriquecido, prospero, protegido y eternamente justificado ante Él y sus ángeles muy santos.

Tú, muy bien, en nuestros días, te puedes bautizar en agua y en el Espíritu Santo sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con el Espíritu Santo, invocando su santo nombre fuego sobre ti, para que tú seas perdonado de tus pecados y así eternamente enriquecido por nuestro Padre celestial en su Lugar Santísimo, del reino angelical. ¡Amén!

ON SABBATH ANCIENT ISRAEL WAS PURIFIED TO SEE THE LORD ON THE THIRD DAY:

Our heavenly Father said to Moses: Go down to the people of Israel and washed them clean: for I am ready to visit them to walk in the midst of them. I will come down from heaven above over Mount Sinai, so the people may see me as I descend, but they must be washed clean and purified (this is the needed water baptism for salvation). You are to set boundaries around the mountain, because no one is allowed to come up to see the Lord. Any one that disobeys will surely die, for I will descend to strike them down until they shed their blood to the ground by the sword or spears.

Instantly, Moses obeyed our heavenly Father to descend to the people and begin to wash them clean as they were baptized in water, so they may become purified at the moment of His descend upon Mount Sinai. For our heavenly Father needed to rest with His altar of Abraham and Isaac over the mountaintop burning passionately with the ancient torch, bearing His holy name fire along with His hot oven of His great grace, His great mercy, His great truth and His great divine justice, because He was ready to receive every one with amazing love and endless holiness.

Certainly, our heavenly Father needed every man, woman and child within the house of Israel purified, washed clean entirely, including their clothing and even their homes that is to say everything that they may possess had to be cleansed, because He was going to descend upon them thus to visit them as their Living God from heaven above filled with perfect love. Moreover, the only one that could really cleanse every tribe from the house of Israel, it was Moses, because he had been baptized already as he ascended over to Mount Sinai to see the Lord in person, and this was His Son Jesus Christ engulfed in the fire of the holy name and the oven of grace, mercy, truth and divine justice.

Therefore, Moses was the only one that could really descend from the mountaintop to instruct the Israelis how to wash themselves clean in water along with their clothing, because they had to be purified, cleansed and without blemish, because our heavenly Father was ready to visit them as He has never done it with any people or nation on earth. Then, once they were washed clean along with everything that belonged to them, then they had to come to the foot of the mountain, to stay there without trespassing the barrier that Moses had set up, because our heavenly Father was not allowing anyone to ascend the mountaintop to see the Lord, including their straying animal livestock.

That is why, that any one that would dare to ascend to the mountaintop, including strayed animals, then our heavenly Father Himself was ready to descend to kill it, because the blood had to be shed of the offender thus no one else would there to try to ascend: for the mountaintop was very holy. For our heavenly Father had descended from heaven above with the altar of Abraham and Isaac filled with His holy name fire along with the hot oven of His amazing grace, because, it was about time to make His altar well known to Israel and the nations, and this is to get it ready for His Son’s atoning-blood to be shed.

However, for this to be possible everyone from Israel had to understand the importance of been purified, washed clean, and without blemish, because our heavenly Father was about to walk in the midst of them along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit thus to open the ways leading His children into Canaan to live with Him in perfect love. For our heavenly Father was blessing Israel with seven years of constant richness from above, according to the covenant of life that He had established with Abraham and Sarah’s barren-womb for His Son to be born as Isaac, thus His children were surely coming from every generation, learning to live in His family’s love ready to worship His holy name fire, everlastingly.

Therefore, our heavenly Father needed that every one within Israel would continue faithfully the rituals of purification for both men and women, because they needed to cleanse themselves from every type of contamination that defiled them to come close to the holy things of Israel, so He may feel the liberty to move in the midst of them without the sin problem. That is why, that it was important for our heavenly Father to establish the Sabbath, where He will gather with them around His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, so He may purify, cleanse and wash them spotless thus to approach with liberty His holy things within Israel as the tabernacle of reunion.

The men, for example, they had to be cleansed and purified from any bodily discharge that would defile them instantly thus they had to wash themselves with water and stay away from that that had defiled them first until evening, so they may be cleansed from any contamination in the presence of our heavenly Father. With the women it was the same situation, meaning that, if she was going to have her menstrual period, then she had to be careful not to approach the holy things of Israel as the tabernacle of reunion and the sacrifices along with the offering that were regularly offered at the entrance of it, so no contamination of any kind may take place.

These were very important rituals of cleansing, washing and of sanctification that every one within Israel had to follow according to what our heavenly Father had instructed Moses, so they may purify themselves each day from anything that will defile them with the holy things of Israel, so our heavenly Father may not become offended by them. Every one had to bring unto the levitical priest on duty, at the entrance of the tabernacle their animal sacrifices that they had to offer before our Father in heaven’s glory, so they may be cleansed from all impurities, because if they failed to cleanse themselves from any defilement, then when our Father may visit the Israeli camp, instantly they could die.

Certainly, this was a serious problem that the Israelis were facing from time to time, because they just would come careless to the rituals that they were to follow and execute with the levitical priest on duty at the tabernacle that when our Father would descend into the camp then they would just die, because they were ceremonially unclean. That is why, that our heavenly Father established the Sabbath with the Israelis, so that they may always continue to have their personal cleansing and washing everything that belonged to them, so they may not become contaminated that if He were to descend from heaven above along with His Son and the Holy Spirit, then they would not die in sin.

Therefore, the washing of themselves in water along with the washing of all the things that belong to them that could contaminate them before our heavenly Father, His Son and the Holy Spirit were mandatory, then they had to wash themselves until they were purified completely before the levitical priest and our Father in heaven’s glory, so they may not die suddenly. Now, when our heavenly Father told Moses to descend from Mount Sinai to purify, sanctify and wash clean the people, then this meant that they had to get baptized in water by invoking the holy name fire that He had personally granted to him, so Israel may escape Egypt’s captivity to wash themselves at the Red sea, so they may not die.

Our heavenly Father took Israel from Egypt’s captivity by giving them His holy name fire first, for this was something that He had never done with the holy angels in heaven much less with sinful men on earth, and so, when He gave it to Moses then it was to cleanse themselves from impurities by invoking it constantly through life on earth. That is why, that the first thing that our heavenly Father did with Moses and Israel after He liberated them by invoking His holy name fire’s powers and that of His Son Jesus Christ and the of Holy Spirit, it was to take them to the Red sea, because they needed to purify themselves, thus to serve Him in divine holiness, always.

Besides, this is something that our heavenly Father had to do once, because once they submerged together into the seawaters, then, by the amazing powers of holiness of His name and that of His Son and of the Holy Spirit, then they became separated forever from the sinful-flesh to receive the sacred-flesh that serves His holy name fire over His altar, forever. Now, our heavenly Father needed Israel to abandon all the accumulated sins, infirmities, viruses, poverty, afflictions, wounds and death of the families of the nations, at the bottom of the seawaters, by the amazing powers of His holy name fire, then it was because they were going to serve Him into eternity in the sacred-flesh, over His altar of the prehistoric love.

For Israel was going to die in the sinful-flesh in Egypt’s captivity, because Pharaoh had already determined that they were growing to fast and that they were going to grow faster in the years ahead, and so, the danger it was that if an enemy would attack them, immediately the Israelis will escape allying with their enemies never to return to Egypt. Therefore, Pharaoh had decided that they must die by killing their baby males, for he had ordered the Egyptian maiden to kill them as they were born, so Israel may not grow at the rate that they were, so they may stop the threat that they could see in the years to come and the terrible consequences for the existence of Egypt.

These actions of Pharaoh and his officials were not only a constant threat to Israel as Egypt’s captivities for four hundred years, but also it was a constant threat to our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, because they could see that the holy name fire would not fly over the world if Pharaoh had it his way. Therefore, this is when our heavenly Father, His Son and the Holy Spirit said: We have to move and descend over Mount Sinai with Abraham and Isaac altar of the prehistoric love that has the fire that they had ignited for the continuous sacrifice to be finally possible thus to fly our holy name fire over Israel, conquering lastly the world, forever.

For this was the coming of our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit over Mount Sinai so Israel may see them, because our heavenly Father was visiting with perfect holiness as He has never visited any one on earth, family or nation as He finally did with Israel, but they had to sanctify, purify and be wholly washed clean. For our heavenly Father needed to walk in the midst of them along with His Son and the Holy Spirit, because, He had to visit the people that He had given birth by the power of the Holy Spirit through Sarah’s barren-womb as Isaac was born as Abraham’s only son, thus to establish His eternal love over His ancient altar, everlastingly.

He definitely had to visit every man, woman and child that He was going divinely to live with them, because they were the ones that had collected the sins, afflictions, wounds and death from all the families of the nations thus they were the only ones ready to lift His holy name fire over the top of the world, conquering it, perpetually. For our heavenly Father knew very well that they were going to meet Satan in the wilderness as the golden calf that will come out from Aaron’s hot furnace as he would throw the jewelry into it received from the Egyptians, the night they escape captivity, so they may finally descend into the Valley of dried bones and their flesh became dust.

For Job once said: I know that my Redeemer lives and that in the last day he will stand upon earth, and this is when our Lord Jesus Christ was nailed to the dust of ancient Israel that is the wood that had entirely descended into the Valley of death, to be lifted later to the altar with His holy name fire. This is the glorious salvation that our heavenly Father had planned for Israel to possess someday, because His Son Jesus Christ along with His holy name fire nailed to the wood over the altar of His prehistoric love, descended from heaven above, will finally put an end to the sins of the world in one day by shedding his atoning-blood over them.

This is the Friday that our heavenly Father had been waiting for to come upon the entire earth, because this is the day that He finally took His Son Jesus Christ over the mountaintop carrying the wood, where he was going to be nailed along with His holy name fire, to burn his body fat entirely, and shed the atoning-blood over His altar. This is the salvation that Israel could have never achieved much less fulfilled, because the levitical high priest once a year they would go in into the Holy of Holiest, of the tabernacle of reunion by shedding and sprinkling of the atoning-blood over the curtain to enter into our heavenly Father’s presence to be rejected.

Because no matter how holy the levitical priests they became with their rituals of animal sacrifices and the sprinkling of the atoning-blood seven times over the curtain that separated the holy places from the Holy of Holiest, that our heavenly Father was rarely satisfied, that He would just kill them, because they failed to meet His holiness need for Israel’s never-ending salvation. Thus, through the years Israel gave birth to many levitical priests that they would go into the Most Holy of Holiest, within the tabernacle of reunion along with all their rituals of cleansing, atonement, purifications and sanctifications that they will finally end up rejected by our heavenly Father, because they failed to meet His perfect holiness for forgiveness, healing, prosperity and salvation.

And the levitical priests working with the high priest had to stay outside the tabernacle of reunion, and no one could step into the Holy of Holiest, because only the levitical priest of the year in course was allowed in it only to die and be dragged out with a rope tied to his waistline: thus Israel was rejected completely. Through time, Israel lost countless levitical high priests in the Holiest of Holiest, because our heavenly Father failed to be satisfied with their rituals and shedding of the atoning-blood over the curtain separating the holy places from the Holiest, because the blood was never His only Son yet to tear down the curtain and make His holy presence available to Israel, perpetually.

Meaning that, only His Son Jesus Christ could truly enter into the Holy of Holiest by shedding his atoning-blood over the wood of ancient Israel that was lying in the Valley of the dried bones: waiting for God’s Son to descend to save them as God’s children and eternal priests to His holy name fire forever over the altar of love. That is to say, that after our heavenly Father having seen many levitical priests entering into His Holy of Holiest, of the tabernacle of reunion without really been able to tear down the curtain of the holy places separating His Most Holiest presence, then He was finally satisfy with His Son Jesus Christ, because his atoning-blood was perfect and acceptable for salvation.

This was the most happy Friday that our heavenly Father had every lived on earth, because, it was in this Good Friday that our heavenly Father finally received within His Holy of Holiest the perfect high priest with the perfect atoning-blood filled with His holy name fire that finished with the sins of the world in one day, for everyone’s lasting purification. This is when the only true and glorious high priest born from King David’s virgin daughter was bathed in the atoning-blood that will not only welcome our heavenly Father’s holy name fire over Israel’s sky lighting up the night as if it was day already, but also His only Son ascended to the mountaintop to establish it in perfect salvation holiness, perpetually.

This is the salvation that no one within Israel and the families of the nations could ever conquer, because the levitical priests entering into the Holy of Holiest, in the tabernacle of reunion were always the wrong ones, unholy, imperfect, loveless, merciless, untruthful, unjust and probably already dead, because our Father rejected them until His Son entered His holy presence with amazing-victories. That is to say, that when our Lord Jesus Christ was nailed to the wood of ancient Israel that was lying at the Valley of dried bones, then our heavenly Father’s holy name fire that is the King of the Jews began to burn his fat from out of his body, and shed his atoning-blood over the altar pleasing all truth perpetually.

This is when our Lord Jesus Christ said, by praying: Father, forgive them for they know not what they have done; our heavenly Father instantly heard his prayer, because the sins of the world have been removed never to be seen again in the life of Israel lying at the Valley of the dried bones. It is here, where our heavenly Father said to His Son: I have heard your prayer and accepted it to forgive Israel their sins, so now you must go down to purify them and wash them clean because in three days they will see the Lord dressed in your glorious glorified-body as God’s children and eternal priests to the holy name fire.

Now, this is Friday as our Lord Jesus Christ shed his entire atoning-blood to the ground along with his bodily fat that had been burned by the holy name fire nailed to the wood above his head, so by Friday afternoon entering into evening he had descended to the Valley of the dried bones to purify, sanctify and clean ancient Israel, forever. This is the Sabbath after the Good-Friday, where our Lord Jesus Christ finished his salvation work along with the Holy Spirit and our Father in heaven’s glory, so Israel may be bathed in his atoning-blood to become God’s children and priest forever to His holy name fire over the altar of the eternal love in Jerusalem, so the nations may live finally.

This is the salvation that our heavenly Father had already granted every man, woman and child from the families of the nations to have their sins forgiven thus to live reconcile with Him, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, because as you are baptized in water by invoking His holy name fire, then you will be bathed in his atoning-blood. Thus, you will feel that you have become liberated from your sins and the wickedness that was somehow hurting your life, because as you are bathed in his atoning-blood then you will receive the same deliverance that the ancient Israelis received at the Valley of the dried bones to become saved, because now you will become His legitimate son, priest and temple.

For our heavenly Father have wonderful things to do with you, your loved ones and even your friends as well, because He needs to increase the glory of His holy name fire while you are still living your normal life on earth, because as you are baptized in water then you have become reborn into His Kingdom of every day richness, forever. Our heavenly Father will work with His holy hands on you, because, now He has plenty of room to do the wonderful things that He has always wanted done in your life that He can only do them from His altar of the prehistoric love, because you were initially born from His image, but now, you are bathed in his atoning-blood and reborn.

You are liberated just as the Israelis were liberated from the Valley of the dried bones in that Friday night starting Sabbath that His Son was sent by our heavenly Father to purify the Hebrews families from their sins, bathed by the power of his atoning-blood, so they may ascend to see the Lord on the third day, eternally justified. This is the atoning-blood that our heavenly Father was always searching for in every Levite priest that entered into His Holy of Holiest, of the tabernacle of reunion, so He may destroy sin from all the families of the nations in one day, but He failed to find it, until His Son entered into His presence with His seed filled with holiness.

That is why, that every Levite priest was always rejected by our heavenly Father every time he entered into the Holiest of Holiest, because He was always looking to see His Son Jesus Christ bearing the sins of the world along with His atoning-blood filled with His seed and perfect holiness to destroy sin, forever. It is here, where you will live your life as the one that our heavenly Father has granted you already through His Son Jesus Christ many victories against evil and amazing-glories that were given to him, because he has conquered everyone’s perfect salvation with his atoning-blood over the altar of love, and to receive it then you must be baptized in water.

For this is the only way that you will become reborn from our heavenly Father’s image, from where you initially begin to live your life on earth, because as you are baptized in water, then you are reborn from the water and the Holy Spirit by invoking His holy name fire thus making you the person that you ought to be always. Certainly, our heavenly Father did not only send His Son Jesus Christ to live the perfect and holy life of every man, woman and child from Israel but also from the families of the nations, because this is the life that our heavenly Father wants to see in every one of His children fulfilling His Ten Commandments and victorious over evil, always.

And how our Lord Jesus Christ you may ask was able to fulfill the commandments of our heavenly Father and every word that has ever come out from His mouth, so every man, woman and child from Israel and the families of the nations may be accepted before Him in His Holy of Holiest, in heaven’s glory? The answer is that our Lord Jesus Christ before starting to serve our heavenly Father along with the Holy Spirit within Israel then he approached John the Baptized, because he was born specifically not only to baptize him at the Jordan river but also those that were lying at the Valley of the dried bones.

For our Lord Jesus Christ did not need to become baptized by any man on earth, but he did it for Israel lying at the Valley of the dried bones, so they may receive the baptisms of water along with the Holy Spirit to return to Israel soon, because they are called to conquer the nations for His holy name fire finally. That is to say, that from what have become ashes and dried bones in the Valley of the dried bones, with the entire ancient house of Israel, then our heavenly Father sent His Son Jesus Christ bathed on his atoning-blood on that Friday nigh starting Sabbath to purify them to return to life in three days for His holy name’s eternal glory.

Given that, only the sacred-flesh of the house of Israel that have become dust and then trees in the land of Canaan could really be the wood where His holy name fire could be nailed to it with His Son Jesus Christ victories over Satan and death forever, by the amazing powers of his atoning-blood shed to the ground, for everyone’s purification. This is the salvation that our heavenly Father could only accept not from any of the Levite priests entering once a year with their animal sacrifices and sprinkling of the blood over the curtain separating the holy places from the Holiest of Holiest, because His seed was missing, until His Son Jesus Christ entered bathed with His seed, acceptable unto him forever.

This is when our heavenly Father was finally satisfied with the high priest of Israel, because every one of them before His only Son failed to please Him with the atoning-blood sprinkling over His curtains and the Holy of Holiest, but when Yeshua His Son entered then he did it with every Israeli lying at the Valley of the dried bones. Furthermore, His only Son was able to enter into the Holiest of Holiest with every man, woman and child lying at the Valley of the dried bones, because he was nailed to their flesh, the wood, bearing the sins of the world to destroy in one day, and so, bathed in his atoning-blood they were all forgiven to return home anyday now.

Thus, soon every one will return home, the Promised Land, where they will remove every trace of idol worship, because our heavenly Father is going to put a new heart of flesh in their chests along with a Nobel Spirit that will serve Him over His altar of the prehistoric love, forever, as His children and priest to His holy name fire. Thus, it was important for our Lord Jesus Christ to ascend over the mountaintop with the wood over his shoulders carrying the flesh of the house of Israel along with every sin from every, man, woman and child from the families of the nations, so he may erase them forever by the powers of his shed atoning-blood, over the altar of love.

For this is the day that our heavenly Father was waiting for every one from the house of Israel lying at the Valley of dried bones may enter into His holy presence within the Holy of Holiest bathed in His Son Jesus Christ’s atoning-blood that destroys evil forever, so they may be accepted in heaven’s glory as His legitimate children. This is the day that our Lord Jesus Christ stood in the Holy of Holiest, with the covenant flesh of every man, woman and child from Israel, so they may be accepted by our heavenly Father as holy and glorious in His holy presence only to have the privilege to receive their daily blessings of endless richness that rightfully belong to them.

Thus, this is the Friday night followed by Sabbath that the entire house of Israel entered with His Son Jesus Christ nailed to their flesh that is the wood bearing His holy name fire and the atoning-blood spilled over the Holy of Holiest, so our heavenly Father will never again reject them as He did with the levitical priests over the years. Besides, ever since this glorious three days when our Lord Jesus Christ entered with the entire Valley of dried bones, into the Holy of Holiest, bathed with his atoning-blood and spilled over the wood, then, this terrible place of despair, destruction and perdition became as holy as the Holy of Holiest before our heavenly Father and His nations of holy angels.

This is the day that our heavenly Father said to His Son Jesus Christ: I do not see sin in the flesh of the ancient Israelis lying at the Valley of the dried bones, and so, now you may descend to purify their living-souls because they are my legitimate children and eternal priests to my holy name fire over the altar of love. That is why, that our heavenly Father every Sabbath He does not see the sin of the people of Israel, although they have them, because on this day our Lord Jesus Christ entered into the Holy of Holiest bathed with his brothers and sisters in his own atoning-blood that had erased sin moreover destroy Satan’s kingdom of darkness and death, forever.

On this day, our heavenly Father only sees His only Son as His high priest ministering for the wellbeing of his brothers and sisters, so they may become holy and thus children of The New Jerusalem from heaven above where love, truth, justice thrives forever in every one of His children that have been baptized in water and in the Holy Spirit. Thus, with Moses no one from the entire house could ever ascend to the mountaintop to see the Lord God as he could see Him in His eternal glory, because he was baptized by the fires of the altar of the prehistoric love, descended from heaven with Isaac and the Holy Spirit for this purpose.

Our heavenly Father commanded Moses to purify the people and wash them clean in baptism water, but they could only stay at the foot of the mountain without trying to ascend it to see the Lord, because with Moses and the levitical priests of every year within the Holy of Holiest failed to please His truth and divine justice for lasting reconciliation. However, with His only Son Jesus Christ nailed to the wood and shedding his atoning-blood to the ground along with the fat of his inner parts, because the holy name fire burned over him, then he could enter into the Holy of Holiest, with the entire house of Israel to be accepted as God’s legitimate children in heaven’s glory forever, into eternity.

That is why, that nowadays you may also enter into the Holiest of Holiest in heaven’s glory because our Lord Jesus Christ already shed his atoning-blood nailed to the wood of ancient Israel lying at the Valley of the dried bones, so your sins, sickness, viruses, wounds, poverty, problems and death may be destroyed at once, becoming God’s child instantly, forever enriched. It is over this altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, where our heavenly Father will receive you as you are baptized in water by invoking His holy name, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so you may live blessed, enriched, protected and eternally justified before our Father in heaven’s glory.

You may very well be these days baptized in water and in the Holy Spirit over the ancient altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, by invoking His holy name, so you may become instantly forgiven from your sins and eternally enriched by our heavenly Father within the Holy of Holiest, in heaven’s glory. Amen!

¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!

Saludos cordiales a todos

Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ”. Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY!

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y su MUERTE.

Dispónte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?

¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: “Vivan tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios, Jerusalén”. Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: “Haya paz en ti, siempre Jerusalén”. Por causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra: imploraré por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y como siempre, para la eternidad.


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Amie
2017-05-13 16:49:50 UTC
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Raw Message
c'est quoi ca , Comprend pas les mots mal ecrit !
Sábado, 13 de Mayo, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
(En éste Día de las Madres: les deseamos a todas nuestras familias que lo disfruten con mucho amor de nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, porque el amor de nuestros padres y madres ha sido para levantar su santo nombre fuego sobre todo lo alto del altar de su amor eterno por amor nosotros, sus hijos. Por ello, es que escrito está en sus Diez Mandamientos, al llamarnos a amar a nuestros padres y madres para que nuestros días sean alargados en la tierra y en el cielo con ricas bendiciones de cada día para recibir a todos sus hijos e hijas que los envía sin cesar por toda la tierra. Le he preguntado a mi Padre celestial a donde está mi madre, y el me respondió, asegurándome, de que ella está con él, en su gloria celestial; él me dijo con sus palabras claras y audibles: Ella está aquí conmigo.
Nosotros recordamos el Día de 5 de Mayo, la Independencia de todo Méjico del yugo de España, orando a nuestro Padre celestial por el bienestar de cada día de todas sus familias y de sus hijos e hijas por nacer en un Méjico glorioso y eterno, por la abundante gracia de nuestro Señor Jesucristo y las riquezas interminables de su Espíritu Santo. ¡Amén!)
Nuestro Padre celestial le dijo a Moisés: Desciende a tu pueblo de Israel y purifícalos: porque estoy listo para visitarlos para caminar en medio de ellos. Yo descenderé del reino de los cielos sobre el monte Sinaí, para que el pueblo me vea al descender, pero tienen que estar lavados y purificados (éste es el bautismo para salvación). Tú tienes que poner límites (barreras) alrededor del monte, porque nadie está permitido a que suba a ver al SEÑOR. Quienquiera que desobedezca, morirá, porque yo descenderé y arremeteré hasta derramar su sangre a tierra por espada o dardo.
Instantáneamente, Moisés obedeció a nuestro Padre celestial para descender hacia los israelíes y empezó a limpiarlos, bautizándolos en agua, para que sean purificados al momento de su descenso sobre el monte Sinaí y con toda su santidad perfecta y redentora de toda alma viviente del hombre. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba descansar con el altar de Abraham e Isaac sobre el monte Sinaí, ardiendo apasionadamente con la antorcha antigua, llevando su santo nombre fuego junto con su horno de su grande gracia, de su grande misericordia, de su grande verdad y de su grande justicia divina, porque él estaba listo para recibirlos con su grande amor: bendiciéndolos.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hombre, mujer, niño y niña de la casa de Israel purificado, lavado y limpio completamente, incluyendo sus ropas y hasta sus hogares, es decir, todo lo que poseían tenia que estar limpio: porque él estaba a punto de descender sobre ellos, visitándolos así como su Dios vivo del cielo y llenó del perfecto amor eterno. Además, el único que realmente podía limpiar a cada tribu de la casa de Israel, era Moisés, porque él ya había sido bautizado al ascender al monte Sinaí, para ver al SEÑOR en persona: y éste fue su Hijo Jesucristo envuelto en el fuego de su nombre santo junto con el horno de su gracia, misericordia, verdad y de justicia divina.
Sin duda, Moisés fue el único que podía descender del monte para instruir a los israelíes de cómo tenían que lavarse con agua junto con todas sus ropas, porque ellos tenían que estar purificados, limpios y sin contaminación alguna: ya que nuestro Padre celestial se alistaba para visitarlos así como jamás lo había hecho con ninguna gente o nación en la tierra. Entonces, una vez que ellos ya habían sido lavados junto todas sus pertenencias, entonces luego tenían que acercarse al pie del monte Sinaí, para estar allí sin traspasar la barrera que Moisés había puesto, porque nuestro Padre celestial no estaba listo para permitir a nadie a subir el monte a ver al SEÑOR, incluyendo a los animales descarriados, por ejemplo.
Por eso, es que cualquiera que intentaba subir al monte santo, incluyendo animales perdidos, entonces nuestro Padre celestial estaba listo para descender y arremeter en contra de ellos, porque la sangre tenia que ser derramada del ofensor para que nadie vuelva a intentar a subir el monte: puesto que el monte Sinaí había sido santificado grandemente por el mismo SEÑOR. Ya que, nuestro Padre celestial había descendido del cielo con el altar de Abraham e Isaac llenó de su santo nombre fuego junto con su horno de gracia asombrosa, porque el tiempo se había cumplido para hacerlo conocer con sus poderes salvadores a Israel y a las naciones, y así alistarlo para el derramamiento de la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo.
Sin embargo, para que esto sea posible todos en Israel tenían que comprender la importancia de ser purificados, lavados y vivir sin manchas, porque nuestro Padre celestial estaba listo para caminar entre ellos junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo para abrir el camino que lleve a sus hijos a vivir con él en su perfecto amor, en Canaán. Ya que, nuestro Padre celestial enriquecía a Israel con sus siete años de riquezas constantes, de acuerdo al convenio establecido con Abraham y el vientre estéril de Sarah, para que su Hijo amado nazca como Isaac: por ende sus hijos de seguro nacerían en cada generación, aprendiendo a vivir en su familia de amor y listos para alabar su santo nombre, perpetuamente.
Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba a todos en Israel que sigan fielmente sus rituales de purificación para ambos hombres y mujeres, porque tenían que limpiarse de todo tipo de contaminación que los hacia impuros y que los restringía a acercarse a las cosas santas de Israel, para que él pueda moverse finalmente entre ellos y sin el problema del pecado. Por eso, es que era importante para nuestro Padre celestial de establecer el Sábado, en donde él se juntaría con todos ellos alrededor de su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu Santo, para él mismo purificarlos, limpiarlos y lavarlos y así se acerquen con libertad a sus cosas santas en Israel, y del tabernáculo de reunión.
Los hombres, por ejemplo, tenían que limpiarse y purificarse de todo flujo natural de sus cuerpos que los contaminarían instantáneamente, por ende, ellos tenían que lavarse con agua y así mantenerse alejados de todo que los contaminaba primeramente y hasta la noche, para que sean limpios de toda contaminación en la presencia de nuestro Padre celestial, en el cielo. Y con las mujeres era la misma situación, es decir, de que si la mujer iba a tener su periodo, entonces ella tenia que tener cuidado de no acercarse a las cosas santas de Israel como el tabernáculo de reunión y los sacrificios junto con las ofrendas que eran ofrecidas regularmente a la entrada del mismo, para que nada se contaminase.
Estos eran rituales muy importantes de purificación, lavamiento y santificación que cada hombre, mujer, niño y niña de Israel tenia que seguir, de acuerdo de lo que nuestro Padre celestial había especificado a Moisés, para que se purifiquen cada día de toda contaminación sin contaminar las cosas santas de Israel, para que el Padre no se enoje con ellos. Cada uno de ellos tenia que traer al sacerdote levítico obrando, a la entrada del tabernáculo, sus animales de sacrificios que habían ofrecido al Padre que está en el cielo, para que sean lavados de toda impureza: porque si ellos no se lavaban de sus contaminaciones, entonces cuando nuestro Padre celestial visitaba el campo israelí instantáneamente podían morir, por sus impurezas cotidianas.
Ciertamente, que esto era un gran problema que los israelíes tenían de tiempo en tiempo, porque ellos mismos de pronto se olvidaban de los rituales que tenían que seguir y ejecutarlos fielmente con los levitas sacerdotes obrando en el tabernáculo, que cuando el Padre bajaba al campo israelí, entonces ellos morían: porque estaban descuidados y por tanto ceremonialmente impuros. Por eso, es que nuestro Padre celestial estableció el Sábado con los israelitas, para que siempre tengan continuamente sus lavamientos y purificaciones de todo lo que los contaminaban, para que no sigan contaminados de que si el Padre estaba por descender con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, entonces no morirían súbitamente en sus contaminaciones y pecados.
Por ende, el lavamiento de ellos en agua junto con el lavamiento de todas las cosas que le pertenecían y que los podía contaminar ante nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, era mandatario lavarse, entonces todos ellos tenían que lavarse hasta que eran purificados completamente ante el sacerdote levítico y nuestro Padre que está en el cielo. Ahora, cuando nuestro Padre celestial le dijo a Moisés que descendiera del monte Sinaí para purificarlos, santificarlos y lavarlos a todos los israelitas, entonces esto significó de que tenían que bautizarse en agua, invocando su santo nombre fuego que él mismo ya les había dado, para que Israel escapase del cautiverio egipcio bañándose en el mar Rojo, y así no mueran.
Nuestro Padre celestial tomó a Israel del cautiverio egipcio, dándoles su santo nombre fuego primeramente, porque esto fue algo que él jamás había hecho con los ángeles del cielo ni menos con los pecadores de la tierra, y cuando él se lo entregó a Moisés entonces fue para que todos se lavasen de sus impurezas, invocándolo constantemente a través de sus vidas. Por eso, es que lo primero que nuestro Padre celestial hizo con Moisés e Israel después de haberlos liberado del cautiverio egipcio, invocando su santo nombre fuego y con todos los poderes de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, fue realmente para llevarlos directamente al mar Rojo, porque necesitaban purificarse de todo mal y así servirle en su santidad divina, siempre.
Además, esto fue algo que nuestro Padre celestial solamente tenia que hacer una vez con Israel, porque ya sumergidos juntos en las aguas, entonces, por la santidad de su santo nombre fuego y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, milagrosamente eran separados de la carne pecadora, recibiendo así la carne sagrada sirviendo siempre a su santo nombre sobre su altar antiguo. Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba que Israel abandonara todos los pecados acumulados como enfermedades, virus, pobreza, aflicciones, heridas y muertes de las familias de las naciones, en el fondo del mar, por los poderes asombrosos de su santo nombre fuego, entonces todo esto fue hecho porque lo iban a servir por siempre en la carne sagrada, sobre el altar del amor prehistórico.
Ya que, Israel iba a morir en la carne pecadora y en cautiverio, porque el Faraón había determinado ya de que estaban creciendo muy rápido y de que seguirían creciendo cada vez más en los días venideros y, entonces, el peligro estaba en que si el enemigo les atacaba inmediatamente los israelitas escaparían, aliándose al invasor para nunca más regresar a Egipto. Por ende, el Faraón había decidido que los israelitas tenían que empezar a morir, porque él mismo les ordenó a las parteras que maten a sus niños bebes, para que Israel no crezca como lo estaba haciendo, y así parar la amenaza que ellos podían ver que se les venia en los años venideros y el peligro de la existencia de Egipto.
Éstas acciones de Faraón y de sus oficiales no solamente eran una constante amenaza para Israel como cautivos en Egipto, por cuatrocientos años, pero igualmente era una constante amenaza para nuestro Padre celestial, su único Hijo y el Espíritu Santo, porque veían claramente de que su santo nombre fuego quizás no volaría sobre el mundo entero, si el Faraón lograba su objetivo. Aquí, es cuando nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, dijeron: Nosotros tenemos que descender sobre el monte Sinaí con el altar del amor prehistórico de Abraham e Isaac que tiene el fuego encendido del sacrificio continuo y de cada día, para que sea finalmente visible sobre la tierra: y así nuestro nombre bendito reine sobre todas las naciones.
Puesto que, esto fue la venida de nuestro Padre celestial, su Hijo y su Espíritu sobre el monte Sinaí para que todo Israel los vea, porque él los estaba visitando con su perfecta santidad así como jamás había visitado a nadie en la tierra, a familia o nación así como lo hizo con Israel, pero tenían que estar santificados, purificados y bautizados. Dado que, nuestro Padre celestial necesitaba caminar entre ellos junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, porque él tenia que visitar a la gente de que él mismo le había dado vida, por el Espíritu Santo, del vientre estéril de Sarah, cuando Isaac nació primeramente como hijo único de Abraham, para establecer su amor prehistórico sobre su altar, perpetuamente.
Nuestro Padre celestial, definitivamente, tenia que visitar a cada hombre, mujer, niño y niña que divinamente él iba a vivir con ellos, porque ellos eran los que habían acumulado los pecados, aflicciones, heridas y muertes de todas las familias de las naciones, por ende, eran los únicos listos a levantar su santo nombre fuego sobre el mundo entero, conquistándolo, para siempre. Visto que, nuestro Padre celestial sabia de que ellos se encontrarían con Satanás en el desierto como el cordero de oro, emergiendo del horno de Aarón al tirar en él el oro de las joyas recibidas de los egipcios, la noche que escaparon de la cautividad, para descender finalmente al Valle de los huesos secos, y con todos sus cuerpos hechos polvo.
Porque Job dijo una vez: Yo sé que mi Redentor vive y que en el día ultimo, él se levantara sobre el polvo, y éste es nuestro Señor Jesucristo clavado al polvo de la casa antigua de Israel, que realmente es el madero, que descendió al Valle de los huesos secos, para ser levantados al tercer día con el santo nombre fuego. Ésta es la salvación gloriosa que nuestro Padre celestial había planteado para Israel que la poseyese algún día, porque su Hijo Jesucristo junto con su santo nombre fuego, clavado al madero sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo, finalmente terminaría con el pecado del mundo entero en un solo día, al derramar su sangre reparadora sobre cada uno de ellos.
Éste es el Viernes que nuestro Padre celestial esperaba ver en la tierra, porque en éste día él mismo finalmente levantaría a su Hijo Jesucristo sobre el monte Sión, cargando con el madero sobre sus hombros, en donde seria clavado junto con su santo nombre fuego, para quemar la grosura de su cuerpo, y así derramar su sangre reparadora sobre su altar. Ésta es la salvación que Israel jamás podía alcanzar ni menos cumplir cabalmente, porque el sacerdote levítico una vez al año podía entrar en el Lugar Santo de los Santos, del tabernáculo de reunión al derramar y salpicar de su sangre sacrificada sobre la cortina que se abre para entrar a la presencia del Padre celestial, y ser rechazado, siempre.
Porque no importo nunca cuan santos los sacerdotes levíticos eran con sus rituales de sacrificios y de las sangres salpicándola siete veces sobre la cortina que separaba los lugares santos del Lugar Santísimo, que nuestro Padre celestial rara vez era satisfecho, que simplemente acababa con sus vidas en su presencia, porque fallaban en presentar la santidad perfecta necesaria para levantar a Israel. Por ende, a través de los años Israel dio vida a muchos sacerdotes levitas que entrarían al Lugar Santo de los Santos, del tabernáculo de reunión junto con sus lavamientos, purificaciones, libaciones y santificaciones que finalmente terminaban rechazados por nuestro Padre, porque ellos jamás podían presentar en el Lugar Santísimo la santidad perfecta para perdón, sanidad, prosperidad y salvación de todo Israel.
Y los levíticos sacerdotes trabajando con el sumo sacerdote tenían que mantenerse afuera del tabernáculo de reunión, y nadie podía entrar en el Lugar Más Santo, porque únicamente el sumo sacerdote del año en curso podía entrar en él, solamente para morir y ser jalado hacia fuera con una soga amarrada a su cintura: por falta de santidad todo Israel era rechazado. Históricamente, Israel perdió muchos sumos sacerdotes en el Lugar Más Santo, porque nuestro Padre celestial no pudo ser satisfecho por sus rituales y derramamientos de sangres sobre la cortina separando los lugares santos del Santísimo: porque la sangre nunca fue la de su único Hijo Jesucristo que rompería la cortina y así hacer su santa presencia posible para redimir a Israel, perpetuamente.
En otras palabras, solamente su Hijo Jesucristo podía entrar en el Lugar Más Santo al derramar su sangre reparadora sobre el madero del Israel antiguo que yacía en el Valle de los huesos secos: Esperando por el Hijo de Dios que descendiese a salvarlos como hijos legítimos y sumo sacerdotes eternos de su santo nombre fuego de su altar del amor eterno. Es decir, de que nuestro Padre celestial después de haber visto muchos sumos sacerdotes levitas entrando en su presencia santísima, del tabernáculo de reunión, y sin poder tirar de la cortina de los lugares santos separándolos del Lugar Santísimo, entonces él fue satisfecho con su Hijo Jesucristo, porque su sangre santísima fue perfecta y aceptable para salvación de todos sus hijos, finalmente.
Éste fue un Viernes muy feliz que nuestro Padre celestial jamás había vivido en la tierra, porque fue su Viernes Santo en que él finalmente recibió en el Lugar Más Santo el sumo sacerdote perfecto con su misma sangre santísima y llena de su santo nombre fuego, matando el pecado del mundo entero en un día, para salvación universal de todo creyente. Aquí es, cuando únicamente un verdadero y glorioso sumo sacerdote nacido de la hija virgen del Rey David, y bañado en su misma sangre santísima, hizo que el santo nombre fuego del Padre fuese recibido por los cielos de Israel haciendo que la noche se tornase en un día brillante mundialmente, pero también ascendió el monte santo: estableciéndolo en perfecta santidad salvadora.
Ésta es la salvación que nadie en Israel y en las naciones podía jamás conquistar, porque todo sumo sacerdote levítico entrando en el Lugar Más Santo, del tabernáculo de reunión, siempre fueron los equivocados, sin santidad, sin amor, sin perfección, falsos, injustos y probablemente ya muertos, porque nuestro Padre celestial los rechazaba siempre hasta que su Hijo Jesucristo entró con grandes victorias. Es decir, de que cuando su Hijo Jesucristo fue clavado al madero del Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos, entonces el santo nombre fuego de nuestro Padre celestial, que es el Rey de los Judíos, empezó a derretir la grosura de todo su cuerpo y derramó su sangre reparadora sobre él altar: complaciendo así toda verdad y justicia, perpetuamente.
Aquí es, cuando nuestro Señor Jesucristo exclamó en el Lugar Santísimo, diciendo: Padre, perdónalos porque no saben lo que han hecho; y nuestro Padre celestial instantáneamente oyó su oración para perdonarlos, aceptándola, porque todos sus pecados y los del mundo entero habían sido removidos para jamás volverlos a ver en los israelitas yaciendo en el Valle de los huesos secos, para siempre. Y aquí es, en donde nuestro Padre celestial le dijo a su único Hijo: Yo he oído tu oración y la he aceptado, perdonando a Israel, pues, ahora tú tienes que descender y purificarlos, lavándolos hasta que sean limpios, porque en tres días verán al SEÑOR: todos vestidos en tu cuerpo glorificado como hijos del Altísimo y sacerdotes del santo nombre fuego.
Ahora, éste es el Viernes cuando nuestro Señor Jesucristo derramó toda su sangre santísima junto con la gordura derretida por su santo nombre fuego, clavado al madero sobre su cabeza, para que al atardecer del Viernes, entrando a la noche él había ya descendido al Valle de los huesos secos para purificarlos, santificarlos y limpiarlos a todos los israelitas de sus pecados. Éste es el Sábado después del Viernes Santo, en donde nuestro Señor Jesucristo cumplió con toda salvación junto con su Espíritu Santo y nuestro Padre, para que Israel bañado en su sangre reparadora entonces renazca como hijos de Dios y sumo sacerdotes a su santo nombre fuego sobre el altar del amor eterno en Israel, para que las naciones vivan redimidas, finalmente.
Ésta es la salvación que nuestro Padre celestial ya le había entregado a cada uno de todas las familias de las naciones, para ser perdonados, y así vivan reconciliados con él, con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, porque al tú ser bautizado en agua, invocando su santo nombre fuego, entonces serás bañado en su sangre santísima que te salva. Por cierto, tú te sentirás que has sido purificado de todos tus pecados y maldades, que te estaban haciendo daño, de una manera un otra: Porque cuando eres bañado en su sangre reparadora entonces tú recibirás la misma liberación que los israelitas antiguos recibieron en el Valle de los huesos secos, amparándote: porque ahora serás su hijo legitimo, sacerdote y templo santísimo.
Ya que, nuestro Padre celestial tiene cosas maravillosas que hacer contigo, tus amados y hasta tus amistades igualmente, porque él necesita incrementar la gloria de su santo nombre fuego mientras tú aún vivas tu vida normal en esta tierra: puesto que, al tú ser bautizado en agua entonces tu alma viviente habrá renacido en su Reino de amor y de riquezas cotidianas. Nuestro Padre celestial trabajara con sus manos santísimas contigo, porque ahora tú le habrás dado mucho espacio para hacer maravillas que él siempre deseó hacer en tu vida y que solamente las puede hacer desde su altar del amor prehistórico, porque tú inicialmente naciste de su imagen, pero ahora, tú estarás bañado en su sangre santísima y renacido para su reino, perpetuamente.
Tú estarás liberado así como lo fueron los israelitas del Valle de los huesos secos en aquel Viernes Santo y su atardecer eterno, en que empezó todo Sábado mundialmente que su Hijo Jesucristo fue enviado por nuestro Padre celestial para purificar todas las familias hebreas completamente del pecado, bañados en su sangre reparadora, para que asciendan en el tercer día, perpetuamente justificados. Ésta es la sangre reparadora que nuestro Padre celestial siempre estuvo buscando en cada sumo sacerdote levita que entraba en el Lugar Más Santo, para él poder destruir el pecado de todas las familias de las naciones en un solo día, pero falló siempre en encontrarla y hasta que su Hijo entró en su presencia con su semilla llena de santidad redentora.
Por eso, es que cada levita sacerdote siempre fue rechazado por nuestro Padre celestial cuando entraba en el Lugar Más Santo, porque él continuamente estaba buscando ver a su Hijo Jesucristo llevando los pecados del mundo entero junto con su sangre reparadora y llena de su semilla y de perfecta santidad redentora, para destruir todo pecado de un sólo golpe, perpetuamente. Aquí, tú vivirás tu vida como la que nuestro Padre celestial ya te ha entregado por su Hijo Jesucristo y con sus victorias sobre todo mal, y con muchas victorias celestiales otorgadas únicamente a él, porque él conquistó toda perfección salvadora con su sangre reparadora sobre el altar del amor eterno: y para recibirlo todo del cielo, entonces tú tienes que ser bautizado.
Puesto que, éste es el único camino en donde tú renacerás de la imagen del Padre, de donde inicialmente tú empezaste a vivir tu vida en el mundo, porque al tú ser bautizado, entonces tú habrás renacido del agua y del Espíritu Santo al invocar su santo nombre fuego y haciéndote así la persona que siempre deberías haber sido, cada día enriquecido. Ciertamente, nuestro Padre celestial no solamente envió a su Hijo Jesucristo a vivir la vida perfecta de cada hombre, mujer, niño y niña de todo Israel pero igualmente de las familias de las naciones, porque ésta es la vida que nuestro Padre celestial siempre quiso ver en cada uno de sus hijos, cumpliendo con sus Diez Mandamientos y victorias sobre todo mal, perpetuamente.
¿Y cómo nuestro Señor Jesucristo?, tú preguntaras, ¿pudo cumplir todos los mandamientos de nuestro Padre celestial y cada palabra bendita de su boca de toda la eternidad, para que todo hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones puedan ser aceptos ante él en el Lugar Más Santo, en el cielo? La respuesta es que nuestro Señor Jesucristo antes de empezar a servir a nuestro Padre celestial junto con su Espíritu Santo en Israel, entonces él se acercó a Juan el Bautista, porque había nacido específicamente no solamente para bautizarlo a él en el río Jordán pero igualmente a todos aquellos yaciendo en el Valle de los huesos secos, para levantarlos del mal eterno.
Puesto que, nuestro Señor Jesucristo no necesitaba ser bautizado por nadie, pero él lo hizo por el Israel antiguo yaciendo en el Valle de muerte, para que sean bautizados en agua y en el Espíritu Santo y así regresen a Israel pronto: porque están llamados a servir a Dios sobre el monte santo por mil años y conquistar a las naciones, finalmente. Es decir, de que lo que se había convertido en ceniza y huesos secos en el Valle de los huesos secos, con toda la casa de Israel, entonces nuestro Padre celestial envió a su Hijo Jesucristo bañado en su sangre reparadora en aquel Viernes Santo y anocheciendo que empezaba el Sábado para purificarlos, para gloria de su santo nombre fuego, para siempre.
Visto que, únicamente la carne sagrada del Israel antiguo que sea había convertido en polvo y en árboles en la tierra de Canaán, entonces podía ser el madero, en donde su santo nombre fuego podía ser clavado a él con su Hijo Jesucristo victorioso eternamente sobre Satanás y la muerte, por su sangre santísima regada a tierra, para purificación de todo creyente. Ésta salvación es única y aceptable no solamente de todo levita entrando una vez al año con sus animales sacrificados y salpicando la sangre sobre la cortina que separaba los lugares santos del Santísimo, porque su misma semilla santísima no estaba en ellos: y sólo hasta que su Hijo Jesucristo bañado en su semilla santa entonces entró para que todos sean aceptados, perpetuamente.
Aquí es, cuando nuestro Padre celestial fue finalmente satisfecho con el sumo sacerdote de Israel, porque todos ellos antes de su Hijo Jesucristo fallaron en satisfacerlo con la sangre salpicada sobre su cortina y el Lugar Más Santo, pero cuando Yeshua su Hijo entró entonces lo hizo con su sangre santísima sobre todo israelí yaciendo en el Valle de los huesos secos. Por consiguiente, su único Hijo pudo entrar en el Lugar Más Santo con cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo en el Valle de los huesos secos, porque él estaba clavado a sus carnes, el madero, que llevaba los pecados del mundo entero para destruirlos en un día y, entonces, bañados en su sangre santísima fueron perdonados para regresar a casa pronto.
Por ende, pronto cada uno de ellos regresara a Canaán, en donde quitaran todo rastro de todo ídolo de adoración, porque nuestro Padre celestial les pondrá un corazón nuevo en sus pechos y junto con un Espíritu Noble que le servirán a él sobre su altar del amor prehistórico como sus hijos legítimos y sacerdotes a su santo nombre fuego. Ciertamente, fue importante para nuestro Señor Jesucristo ascender el monte santo con el madero sobre sus hombros, cargando con la carne del convenio de la casa de Israel junto con todo pecado de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, para que él los borre eternamente con su sangre reparadora, sobre su altar del amor eterno.
Visto que, por éste día nuestro Padre celestial esperó por cada uno de todo Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos a que entre en su santa presencia del Lugar Más Santo y sólo bañado en la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo que destruye todo mal, para que sean todos aceptos como sus hijos legítimos en el cielo. Éste es el día en que nuestro Señor Jesucristo se paró en el Lugar Más Santo, con la carne del convenio de cada hombre, mujer, niño y niña del Israel antiguo, para que sean aceptados por el Padre celestial como santos y gloriosos en su presencia santísima únicamente para retener el privilegio de ser bendecidos cada día con riquezas y bendiciones inagotables.
Ciertamente, éste es el Viernes atardeciendo que recibió el Sábado en que todo Israel antiguo entró con su Hijo Jesucristo clavado a sus carnes del convenio, el madero, llevando el santo nombre fuego y con la sangre reparadora salpicada sobre el Lugar Santísimo, para que nuestro Padre celestial jamás los rechace así como lo hizo con los sumos sacerdotes levitas del pasado. Además, desde estos tres días gloriosos, cuando nuestro Señor Jesucristo entró con todo el Valle de los huesos secos, en el Lugar Más Santo, bañado con su misma sangre santísima salpicada sobre el madero, entonces, éste lugar de desesperación, de destrucción y de perdición, vino a ser tan santo como él mismo Lugar Santísimo ante nuestro Padre y sus naciones de ángeles.
Éste es el día en que nuestro Padre celestial le dijo a su Hijo Jesucristo: Yo ya no veo pecado en la carne de los israelitas antiguos yaciendo en el Valle de los huesos secos, por tanto, ahora mismo desciende a purificar sus almas vivientes, porque son mis hijos legítimos y sacerdotes eternos a mi santo nombre fuego sobre mi altar del amor. Por eso, es que cada Sábado nuestro Padre celestial no ve el pecado de Israel, aunque lo tienen, porque en éste día nuestro Señor Jesucristo entró en el Lugar Más Santo, bañado con sus hermanos y hermanas en su misma sangre bendita que borra todo pecado, además destruyó el reino de Satanás y de la muerte, perpetuamente, para santificarlos con salvación interminable.
En éste día, nuestro Señor Jesucristo solamente ve a su único Hijo como su sumo sacerdote ministrando para el bienestar de sus hermanos y hermanas, para que todos ellos sean santificados y así los hijos de La Nueva Jerusalén celestial, en donde el amor, la verdad, y la justicia prevalecen en todos ellos, renacidos del bautismo en agua y del Espíritu Santo. Por cierto, con Moisés nadie de toda la casa de Israel podía jamás ascender el monte santo para ver al SEÑOR así como él mismo lo podía ver en su gloria eternal, porque él estaba bautizado por los fuegos del altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con el Espíritu Santo, (pero con su Hijo Jesucristo sí pudieron, finalmente).
Nuestro Padre celestial le ordenó a Moisés a que purifique a los israelitas, lavándolos con agua, pero únicamente podían acercarse hasta el pie del monte Sinaí, sin intentar de ascenderlo para ver al SEÑOR: porque con Moisés y los sumos sacerdotes levíticos de cada año en el Lugar Santísimo siempre fallaban en complacer toda verdad y justicia, para reconciliación eterna con Dios. No obstante, con su Hijo Jesucristo clavado al madero y su sangre reparadora regada a tierra con su gordura derretida de todo su cuerpo interior, porque el santo nombre fuego lo quemó completamente, entonces él pudo entrar en el Lugar Más Santo con toda la casa de Israel, para ser aceptados como hijos legítimos del Altísimo en el cielo, para siempre.
Por eso, es que en nuestros días tú también puedes entrar en el Lugar Santísimo del reino angelical, porque nuestro Señor Jesucristo ya derramó su sangre reparadora, clavado al madero del Israel antiguo que yacía en el Valle de los huesos secos, para que tus pecados, enfermedades, virus, heridas, pobreza, problemas y muertes sean destruidos instantáneamente y seas su hijo, eternamente enriquecido. Y es sobre su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con el Espíritu Santo, en donde nuestro Padre celestial te recibirá al ser tú bautizado en agua, invocando su santo nombre fuego, a su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo, para que vivas enriquecido, prospero, protegido y eternamente justificado ante Él y sus ángeles muy santos.
Tú, muy bien, en nuestros días, te puedes bautizar en agua y en el Espíritu Santo sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con el Espíritu Santo, invocando su santo nombre fuego sobre ti, para que tú seas perdonado de tus pecados y así eternamente enriquecido por nuestro Padre celestial en su Lugar Santísimo, del reino angelical. ¡Amén!
Our heavenly Father said to Moses: Go down to the people of Israel and washed them clean: for I am ready to visit them to walk in the midst of them. I will come down from heaven above over Mount Sinai, so the people may see me as I descend, but they must be washed clean and purified (this is the needed water baptism for salvation). You are to set boundaries around the mountain, because no one is allowed to come up to see the Lord. Any one that disobeys will surely die, for I will descend to strike them down until they shed their blood to the ground by the sword or spears.
Instantly, Moses obeyed our heavenly Father to descend to the people and begin to wash them clean as they were baptized in water, so they may become purified at the moment of His descend upon Mount Sinai. For our heavenly Father needed to rest with His altar of Abraham and Isaac over the mountaintop burning passionately with the ancient torch, bearing His holy name fire along with His hot oven of His great grace, His great mercy, His great truth and His great divine justice, because He was ready to receive every one with amazing love and endless holiness.
Certainly, our heavenly Father needed every man, woman and child within the house of Israel purified, washed clean entirely, including their clothing and even their homes that is to say everything that they may possess had to be cleansed, because He was going to descend upon them thus to visit them as their Living God from heaven above filled with perfect love. Moreover, the only one that could really cleanse every tribe from the house of Israel, it was Moses, because he had been baptized already as he ascended over to Mount Sinai to see the Lord in person, and this was His Son Jesus Christ engulfed in the fire of the holy name and the oven of grace, mercy, truth and divine justice.
Therefore, Moses was the only one that could really descend from the mountaintop to instruct the Israelis how to wash themselves clean in water along with their clothing, because they had to be purified, cleansed and without blemish, because our heavenly Father was ready to visit them as He has never done it with any people or nation on earth. Then, once they were washed clean along with everything that belonged to them, then they had to come to the foot of the mountain, to stay there without trespassing the barrier that Moses had set up, because our heavenly Father was not allowing anyone to ascend the mountaintop to see the Lord, including their straying animal livestock.
That is why, that any one that would dare to ascend to the mountaintop, including strayed animals, then our heavenly Father Himself was ready to descend to kill it, because the blood had to be shed of the offender thus no one else would there to try to ascend: for the mountaintop was very holy. For our heavenly Father had descended from heaven above with the altar of Abraham and Isaac filled with His holy name fire along with the hot oven of His amazing grace, because, it was about time to make His altar well known to Israel and the nations, and this is to get it ready for His Son’s atoning-blood to be shed.
However, for this to be possible everyone from Israel had to understand the importance of been purified, washed clean, and without blemish, because our heavenly Father was about to walk in the midst of them along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit thus to open the ways leading His children into Canaan to live with Him in perfect love. For our heavenly Father was blessing Israel with seven years of constant richness from above, according to the covenant of life that He had established with Abraham and Sarah’s barren-womb for His Son to be born as Isaac, thus His children were surely coming from every generation, learning to live in His family’s love ready to worship His holy name fire, everlastingly.
Therefore, our heavenly Father needed that every one within Israel would continue faithfully the rituals of purification for both men and women, because they needed to cleanse themselves from every type of contamination that defiled them to come close to the holy things of Israel, so He may feel the liberty to move in the midst of them without the sin problem. That is why, that it was important for our heavenly Father to establish the Sabbath, where He will gather with them around His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, so He may purify, cleanse and wash them spotless thus to approach with liberty His holy things within Israel as the tabernacle of reunion.
The men, for example, they had to be cleansed and purified from any bodily discharge that would defile them instantly thus they had to wash themselves with water and stay away from that that had defiled them first until evening, so they may be cleansed from any contamination in the presence of our heavenly Father. With the women it was the same situation, meaning that, if she was going to have her menstrual period, then she had to be careful not to approach the holy things of Israel as the tabernacle of reunion and the sacrifices along with the offering that were regularly offered at the entrance of it, so no contamination of any kind may take place.
These were very important rituals of cleansing, washing and of sanctification that every one within Israel had to follow according to what our heavenly Father had instructed Moses, so they may purify themselves each day from anything that will defile them with the holy things of Israel, so our heavenly Father may not become offended by them. Every one had to bring unto the levitical priest on duty, at the entrance of the tabernacle their animal sacrifices that they had to offer before our Father in heaven’s glory, so they may be cleansed from all impurities, because if they failed to cleanse themselves from any defilement, then when our Father may visit the Israeli camp, instantly they could die.
Certainly, this was a serious problem that the Israelis were facing from time to time, because they just would come careless to the rituals that they were to follow and execute with the levitical priest on duty at the tabernacle that when our Father would descend into the camp then they would just die, because they were ceremonially unclean. That is why, that our heavenly Father established the Sabbath with the Israelis, so that they may always continue to have their personal cleansing and washing everything that belonged to them, so they may not become contaminated that if He were to descend from heaven above along with His Son and the Holy Spirit, then they would not die in sin.
Therefore, the washing of themselves in water along with the washing of all the things that belong to them that could contaminate them before our heavenly Father, His Son and the Holy Spirit were mandatory, then they had to wash themselves until they were purified completely before the levitical priest and our Father in heaven’s glory, so they may not die suddenly. Now, when our heavenly Father told Moses to descend from Mount Sinai to purify, sanctify and wash clean the people, then this meant that they had to get baptized in water by invoking the holy name fire that He had personally granted to him, so Israel may escape Egypt’s captivity to wash themselves at the Red sea, so they may not die.
Our heavenly Father took Israel from Egypt’s captivity by giving them His holy name fire first, for this was something that He had never done with the holy angels in heaven much less with sinful men on earth, and so, when He gave it to Moses then it was to cleanse themselves from impurities by invoking it constantly through life on earth. That is why, that the first thing that our heavenly Father did with Moses and Israel after He liberated them by invoking His holy name fire’s powers and that of His Son Jesus Christ and the of Holy Spirit, it was to take them to the Red sea, because they needed to purify themselves, thus to serve Him in divine holiness, always.
Besides, this is something that our heavenly Father had to do once, because once they submerged together into the seawaters, then, by the amazing powers of holiness of His name and that of His Son and of the Holy Spirit, then they became separated forever from the sinful-flesh to receive the sacred-flesh that serves His holy name fire over His altar, forever. Now, our heavenly Father needed Israel to abandon all the accumulated sins, infirmities, viruses, poverty, afflictions, wounds and death of the families of the nations, at the bottom of the seawaters, by the amazing powers of His holy name fire, then it was because they were going to serve Him into eternity in the sacred-flesh, over His altar of the prehistoric love.
For Israel was going to die in the sinful-flesh in Egypt’s captivity, because Pharaoh had already determined that they were growing to fast and that they were going to grow faster in the years ahead, and so, the danger it was that if an enemy would attack them, immediately the Israelis will escape allying with their enemies never to return to Egypt. Therefore, Pharaoh had decided that they must die by killing their baby males, for he had ordered the Egyptian maiden to kill them as they were born, so Israel may not grow at the rate that they were, so they may stop the threat that they could see in the years to come and the terrible consequences for the existence of Egypt.
These actions of Pharaoh and his officials were not only a constant threat to Israel as Egypt’s captivities for four hundred years, but also it was a constant threat to our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, because they could see that the holy name fire would not fly over the world if Pharaoh had it his way. Therefore, this is when our heavenly Father, His Son and the Holy Spirit said: We have to move and descend over Mount Sinai with Abraham and Isaac altar of the prehistoric love that has the fire that they had ignited for the continuous sacrifice to be finally possible thus to fly our holy name fire over Israel, conquering lastly the world, forever.
For this was the coming of our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit over Mount Sinai so Israel may see them, because our heavenly Father was visiting with perfect holiness as He has never visited any one on earth, family or nation as He finally did with Israel, but they had to sanctify, purify and be wholly washed clean. For our heavenly Father needed to walk in the midst of them along with His Son and the Holy Spirit, because, He had to visit the people that He had given birth by the power of the Holy Spirit through Sarah’s barren-womb as Isaac was born as Abraham’s only son, thus to establish His eternal love over His ancient altar, everlastingly.
He definitely had to visit every man, woman and child that He was going divinely to live with them, because they were the ones that had collected the sins, afflictions, wounds and death from all the families of the nations thus they were the only ones ready to lift His holy name fire over the top of the world, conquering it, perpetually. For our heavenly Father knew very well that they were going to meet Satan in the wilderness as the golden calf that will come out from Aaron’s hot furnace as he would throw the jewelry into it received from the Egyptians, the night they escape captivity, so they may finally descend into the Valley of dried bones and their flesh became dust.
For Job once said: I know that my Redeemer lives and that in the last day he will stand upon earth, and this is when our Lord Jesus Christ was nailed to the dust of ancient Israel that is the wood that had entirely descended into the Valley of death, to be lifted later to the altar with His holy name fire. This is the glorious salvation that our heavenly Father had planned for Israel to possess someday, because His Son Jesus Christ along with His holy name fire nailed to the wood over the altar of His prehistoric love, descended from heaven above, will finally put an end to the sins of the world in one day by shedding his atoning-blood over them.
This is the Friday that our heavenly Father had been waiting for to come upon the entire earth, because this is the day that He finally took His Son Jesus Christ over the mountaintop carrying the wood, where he was going to be nailed along with His holy name fire, to burn his body fat entirely, and shed the atoning-blood over His altar. This is the salvation that Israel could have never achieved much less fulfilled, because the levitical high priest once a year they would go in into the Holy of Holiest, of the tabernacle of reunion by shedding and sprinkling of the atoning-blood over the curtain to enter into our heavenly Father’s presence to be rejected.
Because no matter how holy the levitical priests they became with their rituals of animal sacrifices and the sprinkling of the atoning-blood seven times over the curtain that separated the holy places from the Holy of Holiest, that our heavenly Father was rarely satisfied, that He would just kill them, because they failed to meet His holiness need for Israel’s never-ending salvation. Thus, through the years Israel gave birth to many levitical priests that they would go into the Most Holy of Holiest, within the tabernacle of reunion along with all their rituals of cleansing, atonement, purifications and sanctifications that they will finally end up rejected by our heavenly Father, because they failed to meet His perfect holiness for forgiveness, healing, prosperity and salvation.
And the levitical priests working with the high priest had to stay outside the tabernacle of reunion, and no one could step into the Holy of Holiest, because only the levitical priest of the year in course was allowed in it only to die and be dragged out with a rope tied to his waistline: thus Israel was rejected completely. Through time, Israel lost countless levitical high priests in the Holiest of Holiest, because our heavenly Father failed to be satisfied with their rituals and shedding of the atoning-blood over the curtain separating the holy places from the Holiest, because the blood was never His only Son yet to tear down the curtain and make His holy presence available to Israel, perpetually.
Meaning that, only His Son Jesus Christ could truly enter into the Holy of Holiest by shedding his atoning-blood over the wood of ancient Israel that was lying in the Valley of the dried bones: waiting for God’s Son to descend to save them as God’s children and eternal priests to His holy name fire forever over the altar of love. That is to say, that after our heavenly Father having seen many levitical priests entering into His Holy of Holiest, of the tabernacle of reunion without really been able to tear down the curtain of the holy places separating His Most Holiest presence, then He was finally satisfy with His Son Jesus Christ, because his atoning-blood was perfect and acceptable for salvation.
This was the most happy Friday that our heavenly Father had every lived on earth, because, it was in this Good Friday that our heavenly Father finally received within His Holy of Holiest the perfect high priest with the perfect atoning-blood filled with His holy name fire that finished with the sins of the world in one day, for everyone’s lasting purification. This is when the only true and glorious high priest born from King David’s virgin daughter was bathed in the atoning-blood that will not only welcome our heavenly Father’s holy name fire over Israel’s sky lighting up the night as if it was day already, but also His only Son ascended to the mountaintop to establish it in perfect salvation holiness, perpetually.
This is the salvation that no one within Israel and the families of the nations could ever conquer, because the levitical priests entering into the Holy of Holiest, in the tabernacle of reunion were always the wrong ones, unholy, imperfect, loveless, merciless, untruthful, unjust and probably already dead, because our Father rejected them until His Son entered His holy presence with amazing-victories. That is to say, that when our Lord Jesus Christ was nailed to the wood of ancient Israel that was lying at the Valley of dried bones, then our heavenly Father’s holy name fire that is the King of the Jews began to burn his fat from out of his body, and shed his atoning-blood over the altar pleasing all truth perpetually.
This is when our Lord Jesus Christ said, by praying: Father, forgive them for they know not what they have done; our heavenly Father instantly heard his prayer, because the sins of the world have been removed never to be seen again in the life of Israel lying at the Valley of the dried bones. It is here, where our heavenly Father said to His Son: I have heard your prayer and accepted it to forgive Israel their sins, so now you must go down to purify them and wash them clean because in three days they will see the Lord dressed in your glorious glorified-body as God’s children and eternal priests to the holy name fire.
Now, this is Friday as our Lord Jesus Christ shed his entire atoning-blood to the ground along with his bodily fat that had been burned by the holy name fire nailed to the wood above his head, so by Friday afternoon entering into evening he had descended to the Valley of the dried bones to purify, sanctify and clean ancient Israel, forever. This is the Sabbath after the Good-Friday, where our Lord Jesus Christ finished his salvation work along with the Holy Spirit and our Father in heaven’s glory, so Israel may be bathed in his atoning-blood to become God’s children and priest forever to His holy name fire over the altar of the eternal love in Jerusalem, so the nations may live finally.
This is the salvation that our heavenly Father had already granted every man, woman and child from the families of the nations to have their sins forgiven thus to live reconcile with Him, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, because as you are baptized in water by invoking His holy name fire, then you will be bathed in his atoning-blood. Thus, you will feel that you have become liberated from your sins and the wickedness that was somehow hurting your life, because as you are bathed in his atoning-blood then you will receive the same deliverance that the ancient Israelis received at the Valley of the dried bones to become saved, because now you will become His legitimate son, priest and temple.
For our heavenly Father have wonderful things to do with you, your loved ones and even your friends as well, because He needs to increase the glory of His holy name fire while you are still living your normal life on earth, because as you are baptized in water then you have become reborn into His Kingdom of every day richness, forever. Our heavenly Father will work with His holy hands on you, because, now He has plenty of room to do the wonderful things that He has always wanted done in your life that He can only do them from His altar of the prehistoric love, because you were initially born from His image, but now, you are bathed in his atoning-blood and reborn.
You are liberated just as the Israelis were liberated from the Valley of the dried bones in that Friday night starting Sabbath that His Son was sent by our heavenly Father to purify the Hebrews families from their sins, bathed by the power of his atoning-blood, so they may ascend to see the Lord on the third day, eternally justified. This is the atoning-blood that our heavenly Father was always searching for in every Levite priest that entered into His Holy of Holiest, of the tabernacle of reunion, so He may destroy sin from all the families of the nations in one day, but He failed to find it, until His Son entered into His presence with His seed filled with holiness.
That is why, that every Levite priest was always rejected by our heavenly Father every time he entered into the Holiest of Holiest, because He was always looking to see His Son Jesus Christ bearing the sins of the world along with His atoning-blood filled with His seed and perfect holiness to destroy sin, forever. It is here, where you will live your life as the one that our heavenly Father has granted you already through His Son Jesus Christ many victories against evil and amazing-glories that were given to him, because he has conquered everyone’s perfect salvation with his atoning-blood over the altar of love, and to receive it then you must be baptized in water.
For this is the only way that you will become reborn from our heavenly Father’s image, from where you initially begin to live your life on earth, because as you are baptized in water, then you are reborn from the water and the Holy Spirit by invoking His holy name fire thus making you the person that you ought to be always. Certainly, our heavenly Father did not only send His Son Jesus Christ to live the perfect and holy life of every man, woman and child from Israel but also from the families of the nations, because this is the life that our heavenly Father wants to see in every one of His children fulfilling His Ten Commandments and victorious over evil, always.
And how our Lord Jesus Christ you may ask was able to fulfill the commandments of our heavenly Father and every word that has ever come out from His mouth, so every man, woman and child from Israel and the families of the nations may be accepted before Him in His Holy of Holiest, in heaven’s glory? The answer is that our Lord Jesus Christ before starting to serve our heavenly Father along with the Holy Spirit within Israel then he approached John the Baptized, because he was born specifically not only to baptize him at the Jordan river but also those that were lying at the Valley of the dried bones.
For our Lord Jesus Christ did not need to become baptized by any man on earth, but he did it for Israel lying at the Valley of the dried bones, so they may receive the baptisms of water along with the Holy Spirit to return to Israel soon, because they are called to conquer the nations for His holy name fire finally. That is to say, that from what have become ashes and dried bones in the Valley of the dried bones, with the entire ancient house of Israel, then our heavenly Father sent His Son Jesus Christ bathed on his atoning-blood on that Friday nigh starting Sabbath to purify them to return to life in three days for His holy name’s eternal glory.
Given that, only the sacred-flesh of the house of Israel that have become dust and then trees in the land of Canaan could really be the wood where His holy name fire could be nailed to it with His Son Jesus Christ victories over Satan and death forever, by the amazing powers of his atoning-blood shed to the ground, for everyone’s purification. This is the salvation that our heavenly Father could only accept not from any of the Levite priests entering once a year with their animal sacrifices and sprinkling of the blood over the curtain separating the holy places from the Holiest of Holiest, because His seed was missing, until His Son Jesus Christ entered bathed with His seed, acceptable unto him forever.
This is when our heavenly Father was finally satisfied with the high priest of Israel, because every one of them before His only Son failed to please Him with the atoning-blood sprinkling over His curtains and the Holy of Holiest, but when Yeshua His Son entered then he did it with every Israeli lying at the Valley of the dried bones. Furthermore, His only Son was able to enter into the Holiest of Holiest with every man, woman and child lying at the Valley of the dried bones, because he was nailed to their flesh, the wood, bearing the sins of the world to destroy in one day, and so, bathed in his atoning-blood they were all forgiven to return home anyday now.
Thus, soon every one will return home, the Promised Land, where they will remove every trace of idol worship, because our heavenly Father is going to put a new heart of flesh in their chests along with a Nobel Spirit that will serve Him over His altar of the prehistoric love, forever, as His children and priest to His holy name fire. Thus, it was important for our Lord Jesus Christ to ascend over the mountaintop with the wood over his shoulders carrying the flesh of the house of Israel along with every sin from every, man, woman and child from the families of the nations, so he may erase them forever by the powers of his shed atoning-blood, over the altar of love.
For this is the day that our heavenly Father was waiting for every one from the house of Israel lying at the Valley of dried bones may enter into His holy presence within the Holy of Holiest bathed in His Son Jesus Christ’s atoning-blood that destroys evil forever, so they may be accepted in heaven’s glory as His legitimate children. This is the day that our Lord Jesus Christ stood in the Holy of Holiest, with the covenant flesh of every man, woman and child from Israel, so they may be accepted by our heavenly Father as holy and glorious in His holy presence only to have the privilege to receive their daily blessings of endless richness that rightfully belong to them.
Thus, this is the Friday night followed by Sabbath that the entire house of Israel entered with His Son Jesus Christ nailed to their flesh that is the wood bearing His holy name fire and the atoning-blood spilled over the Holy of Holiest, so our heavenly Father will never again reject them as He did with the levitical priests over the years. Besides, ever since this glorious three days when our Lord Jesus Christ entered with the entire Valley of dried bones, into the Holy of Holiest, bathed with his atoning-blood and spilled over the wood, then, this terrible place of despair, destruction and perdition became as holy as the Holy of Holiest before our heavenly Father and His nations of holy angels.
This is the day that our heavenly Father said to His Son Jesus Christ: I do not see sin in the flesh of the ancient Israelis lying at the Valley of the dried bones, and so, now you may descend to purify their living-souls because they are my legitimate children and eternal priests to my holy name fire over the altar of love. That is why, that our heavenly Father every Sabbath He does not see the sin of the people of Israel, although they have them, because on this day our Lord Jesus Christ entered into the Holy of Holiest bathed with his brothers and sisters in his own atoning-blood that had erased sin moreover destroy Satan’s kingdom of darkness and death, forever.
On this day, our heavenly Father only sees His only Son as His high priest ministering for the wellbeing of his brothers and sisters, so they may become holy and thus children of The New Jerusalem from heaven above where love, truth, justice thrives forever in every one of His children that have been baptized in water and in the Holy Spirit. Thus, with Moses no one from the entire house could ever ascend to the mountaintop to see the Lord God as he could see Him in His eternal glory, because he was baptized by the fires of the altar of the prehistoric love, descended from heaven with Isaac and the Holy Spirit for this purpose.
Our heavenly Father commanded Moses to purify the people and wash them clean in baptism water, but they could only stay at the foot of the mountain without trying to ascend it to see the Lord, because with Moses and the levitical priests of every year within the Holy of Holiest failed to please His truth and divine justice for lasting reconciliation. However, with His only Son Jesus Christ nailed to the wood and shedding his atoning-blood to the ground along with the fat of his inner parts, because the holy name fire burned over him, then he could enter into the Holy of Holiest, with the entire house of Israel to be accepted as God’s legitimate children in heaven’s glory forever, into eternity.
That is why, that nowadays you may also enter into the Holiest of Holiest in heaven’s glory because our Lord Jesus Christ already shed his atoning-blood nailed to the wood of ancient Israel lying at the Valley of the dried bones, so your sins, sickness, viruses, wounds, poverty, problems and death may be destroyed at once, becoming God’s child instantly, forever enriched. It is over this altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, where our heavenly Father will receive you as you are baptized in water by invoking His holy name, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so you may live blessed, enriched, protected and eternally justified before our Father in heaven’s glory.
You may very well be these days baptized in water and in the Holy Spirit over the ancient altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, by invoking His holy name, so you may become instantly forgiven from your sins and eternally enriched by our heavenly Father within the Holy of Holiest, in heaven’s glory. Amen!
¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!
Saludos cordiales a todos
Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN DEL PERDÓN
Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.
¡CONFÍA EN JESÚS HOY!
MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.
YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.
- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y su MUERTE.
Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.
QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.
¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?
¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?
Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de Cristo a los demás.
Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.
Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.
El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: “Vivan tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios, Jerusalén”. Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: “Haya paz en ti, siempre Jerusalén”. Por causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra: imploraré por tu bien, por siempre.
El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y como siempre, para la eternidad.
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